La construcción de 12 submarinos para la marina canadiense fue anunciada por el Primer Ministro Mark Carney este lunes. Canadá eligió al consorcio alemán ThyssenKrupp Marine Systems (TKMS) como oferente preferente para construir la futura flota, un proyecto que podría superar los 100.000 millones de dólares durante los próximos 30 años entre adquisición, mantenimiento y operación. El anuncio hecho en Halifax pone fin a meses de especulación sobre uno de los mayores contratos de defensa en la historia del país.
La decisión significa que el gobierno federal iniciará negociaciones exclusivas con la empresa alemana, en asociación con Noruega, para reemplazar los envejecidos submarinos clase Victoria, que serán retirados durante la próxima década. Si las conversaciones fracasan, Ottawa podrá negociar con el segundo finalista, la empresa surcoreana Hanwha Ocean. La propuesta alemana fue escogida por sobre el diseño surcoreano KSS-III, ambos considerados capaces de cumplir con los requisitos operacionales de la Marina canadiense.
El programa contempla la compra de 12 submarinos de nueva generación, una cifra que transformaría la composición de la Marina Real Canadiense, donde los submarinos podrían representar entre un tercio y la mitad de toda la flota. Según la empresa alemana, las primeras cuatro unidades podrían estar listas para 2036, coincidiendo con la salida definitiva de los actuales submarinos clase Victoria.
La decisión también tiene importantes implicancias estratégicas. Al optar por un fabricante europeo, Canadá fortalece su cooperación en defensa con Europa en momentos en que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) exige a sus miembros mayores capacidades militares y un aumento del gasto en defensa. El anuncio se produce poco antes de la participación de Mark Carney en la cumbre de la OTAN en Turquía, donde Ottawa presentará sus nuevos planes de inversión militar.
Analistas señalan que la elección podría generar decepción en Corea del Sur, que buscaba consolidar una mayor presencia industrial y estratégica en Canadá. Ambas propuestas incluían compromisos de inversión y beneficios económicos para la industria canadiense por miles de millones de dólares, aunque el gobierno aún deberá negociar los términos finales del contrato con TKMS.
El analista de defensa Dave Perry, presidente del Canadian Global Affairs Institute, calificó la selección como un paso histórico para modernizar la capacidad naval del país. Afirmó que el proyecto permitirá a Canadá contar, por primera vez en varias generaciones, con una flota de submarinos moderna y del tamaño adecuado, además de demostrar que el gobierno pretende acelerar la renovación de sus Fuerzas Armadas frente al actual escenario internacional.








