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Las obras de infraestructura previstas para preparar a Toronto como sede del Mundial de Fútbol de la FIFA 2026 podrían tener consecuencias inesperadas para el mercado inmobiliario de la ciudad.
Constructores y desarrolladores inmobiliarios han advertido que las restricciones de tráfico y de obras que se planean durante el torneo podrían retrasar la finalización de miles de viviendas actualmente en construcción, lo que a su vez podría afectar las fechas de cierre para compradores que esperan mudarse en los próximos años.
Toronto será una de las ciudades anfitrionas del torneo, con partidos programados en el BMO Field, y se espera que el evento atraiga a cientos de miles de visitantes. Ante ese escenario, las autoridades municipales están diseñando un plan para evitar la congestión en el centro de la ciudad y en las principales rutas de acceso.
Entre las medidas que se analizan se incluyen restricciones temporales a trabajos viales, cambios en la circulación del tráfico, ajustes en semáforos y limitaciones en el acceso de vehículos pesados en determinadas zonas durante el periodo del torneo.
Sin embargo, asociaciones del sector de la construcción advierten que estas restricciones podrían tener un impacto significativo en proyectos inmobiliarios que dependen del acceso constante de maquinaria pesada, camiones de materiales y trabajadores.
En un mercado inmobiliario donde los calendarios de construcción ya suelen ser ajustados, incluso pequeños retrasos pueden afectar la fecha en que los compradores reciben las llaves de sus viviendas.
Esto podría traducirse en demoras en miles de cierres de viviendas, especialmente en condominios y proyectos residenciales de gran escala que actualmente están en desarrollo en el área metropolitana de Toronto.
El debate también refleja la presión que enfrenta la ciudad para equilibrar la organización de un evento internacional de gran magnitud con la necesidad de mantener en funcionamiento sectores clave de la economía local.
El Mundial de 2026 será el torneo de fútbol más grande de la historia, organizado conjuntamente por Canadá, Estados Unidos y México, y Toronto será una de las sedes principales en territorio canadiense.
Mientras las autoridades continúan afinando los planes logísticos para el evento, el sector inmobiliario observa con atención cómo las decisiones sobre tráfico y obras podrían afectar el ritmo de construcción en una ciudad que ya enfrenta una fuerte demanda de vivienda.








