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Los primeros vehículos eléctricos fabricados en China comenzaron a llegar a Canadá bajo un nuevo acuerdo comercial que redujo significativamente los aranceles aplicados a este tipo de automóviles.
La medida marca un cambio importante en la política canadiense hacia los vehículos eléctricos chinos. Hasta el año pasado, Canadá mantenía un arancel superior al 100%, una barrera que prácticamente impedía la entrada de estos modelos al mercado nacional. Bajo el nuevo acuerdo, Ottawa permitirá la importación de hasta 49,000 vehículos eléctricos fabricados en China durante un período de 12 meses con un arancel de alrededor de 6.1% a 6.5%.
El cambio fue acordado por el gobierno del primer ministro Mark Carney como parte de un entendimiento comercial más amplio con Beijing. A cambio, China redujo tarifas sobre exportaciones agrícolas canadienses, incluyendo productos como canola y otros bienes afectados por tensiones comerciales previas.
Según reportes de CBC y Bloomberg citados por medios internacionales, los primeros vehículos incluyen unidades fabricadas en China por Tesla, provenientes de su planta en Shanghai, además de algunos modelos de marcas como Lotus. Algunos de estos vehículos comenzaron a llegar por el puerto de Vancouver en los últimos días.
La decisión genera expectativas entre consumidores que buscan opciones eléctricas más accesibles. China es actualmente el mayor productor mundial de vehículos eléctricos y sus fabricantes han ganado terreno en Europa, América Latina y Asia con modelos de menor precio y tecnología competitiva.
Sin embargo, el acuerdo también genera preocupación en la industria automotriz canadiense y estadounidense. Fabricantes norteamericanos temen que los vehículos chinos aumenten la competencia en un momento en que Canadá intenta atraer inversiones en baterías, ensamblaje y producción de vehículos eléctricos.
La medida también podría tensar la relación con Estados Unidos. Legisladores estadounidenses han expresado inquietud sobre la posibilidad de que Canadá se convierta en puerta de entrada para vehículos chinos en América del Norte. Washington mantiene restricciones más severas y ha advertido sobre riesgos relacionados con seguridad, datos y tecnología conectada.
Para Canadá, el desafío será equilibrar tres objetivos: ofrecer autos eléctricos más económicos a consumidores, proteger empleos en el sector automotriz y mantener una relación comercial estable con sus principales socios.
El acuerdo inicial contempla hasta 49,000 vehículos chinos al año, con posibilidad de aumentar el cupo en los próximos años si el programa avanza según lo previsto.







