Dado que la provincia ya ha entrado en la segunda fase del plan de reapertura y podría entrar en la tercera fase a finales de mes, los supermercados ya han empezado a aligerar las estrictas medidas contra el COVID-19.

Rodrigo Díaz M.

A medida que la situación de COVID-19 evoluciona, también lo hacen las políticas de los diferentes establecimientos. Algunos establecimientos han establecido normas más estrictas desde el comienzo de la pandemia, pero otros han comenzado a descartarlas.

Longo’s puso al día a los establecimientos sobre los nuevos procedimientos que han entrado en vigor a partir del 2 de julio.

De acuerdo con la actualización, estas nuevas políticas y procedimientos son para facilitar las compras, pero la salud y la seguridad siguen siendo su principal prioridad.

Algunos de los cambios incluyen que se permita a los compradores llevar y usar bolsas reutilizables, hacer devoluciones y comprar con un amigo o familiar.

El número total de compradores en la tienda seguirá siendo limitado. Se sigue fomentando el pago sin contacto físico con tarjeta de crédito o con el móvil, pero ahora se aceptará dinero en efectivo.

Los mostradores de la tienda y la panadería han reabierto y las comidas frescas volverán a estar en disponibles para su compra.

Aunque algunas de estas reglas empiezan a aflojarse, el uso de una máscara facial o un cobertor sigue siendo obligatorio y se deben seguir las medidas de distanciamiento físico.

Aunque Longo’s puede estar relajando algunas restricciones, parece que no todas las tiendas están aflojando sus reglas.

El personal de, Rabba Fine Foods debe usar máscaras y guantes en sus tiendas y se instalaron escudos de vidrio en cada caja registradora.

Metro también ha mantenido las directrices de COVID-19 similares a las de Rabba Fine Foods.

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