Una operación como el bypass gástrico hace que se reduzca el número de calorías ingeridas y se pierda peso pero, además, tras este tipo de cirugía, los genes se reprograman y comienzan a funcionar como los de una persona con peso normal. Los especialistas subrayan que determinados cambios en el estilo de vida también pueden lograr este efecto.

DESTACADOS.

+++ Al reducirse el tejido adiposo (grasa) tras una intervención quirúrgica, disminuyen también los niveles de sustancias perjudiciales que secreta, las denominadas citoquinas, lo que permite una regulación epigenética de los genes relacionados con el metabolismo.

+++ “En el caso de la cirugía bariátrica, muchos de los genes que pueden ser beneficiosos para evitar enfermedades metabólicas y prevenir la obesidad se despiertan y comienzan a ejercer de nuevo su función correcta”, afirma Francisco J. Tinahones, presidente de la Sociedad Española de Obesidad.

+++ “El estilo de vida determina la susceptibilidad de cada uno de nosotros a enfermedades como la obesidad, pero no sólo eso, sino que también influye en la susceptibilidad de nuestros hijos para desarrollarla”, advierte Ana Belén Crujeiras, miembro de la Sociedad Española de Obesidad.

La cirugía bariátrica es el último recurso, el tratamiento que se emplea en casos de obesidad mórbida, cuando la dieta, el ejercicio físico y la medicación ya no son suficientes.

“Se trata de un conjunto de procedimientos quirúrgicos necesarios para tratar la obesidad. En pacientes con obesidad mórbida o severa, la cirugía bariátrica es la única alternativa terapéutica que consigue unas tasas de pérdida de peso y remisión de las comorbilidades reproducibles y mantenerlas a largo plazo”, afirman los especialistas de HM Hospitales.

CIRUGÍA RECOMENDADA PARA EL ÍNDICE DE MASA 40.

“En la actualidad existe un consenso internacionalmente aceptado por el cual la cirugía de la obesidad está indicada en aquellos pacientes con obesidad cuyo índice de masa corporal sea igual o mayor que 40, o bien igual o mayor que 35 si hay alguna enfermedad asociada (diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, hipercolesterolemia, apnea del sueño, etc.)”, añaden.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el índice de masa corporal se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos entre el cuadrado de su altura en metros.

Se entiende que existe sobrepeso cuando el resultado es igual o superior a 25. Si esta operación matemática da una cifra igual o superior a 30, hay obesidad.

En ciertos casos de obesidad severa es necesario recurrir a la cirugía bariátrica, que tiene clínicamente varias opciones como un bypass gástrico, la banda gástrica o la gastrectomía vertical, entre otras  soluciones quirúrgicas.

“Tradicionalmente los cirujanos hemos considerado eficaz la cirugía bariátrica por un mecanismo simplemente calórico: a menos entrada de alimentos o menor absorción de nutrientes, menor ganancia de calorías y menor ganancia de peso. Con ello llegábamos a explicarnos también los cambios metabólicos inducidos por las distintas técnicas quirúrgicas”, manifiesta Andrés Sánchez, miembro de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO).

“Ahora sabemos que la simple reorganización del tracto de entrada de alimentos, que se consigue con un bypass gástrico, es capaz de inducir cambios importantes en la concentración de los distintos ácidos biliares y alteraciones cuantitativas y cualitativas en la composición de la microbiota intestinal”, continúa explicando Sánchez.

“También comenzamos a conocer cómo estas alteraciones son capaces, a su vez, de inducir cambios en el epigenoma, que pudieran ser los responsables directos de la mejora metabólica”, añade el doctor de SECO.

En este sentido, la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO-SEO) y la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO) explican que en un paciente con obesidad que se ha sometido a una intervención quirúrgica para reducir su exceso de peso, “los genes metabólicos se reprograman y comienzan a funcionar igual que en las personas con peso normal. Esto también ocurre cuando la persona con obesidad incrementa su actividad física y reduce la ingesta de calorías”.

“En el caso de la cirugía bariátrica, muchos de los genes que pueden ser beneficiosos para evitar enfermedades metabólicas y prevenir la obesidad se despiertan y comienzan a ejercer de nuevo su función correcta”, afirma Francisco J. Tinahones, presidente de la Sociedad Española de Obesidad.

GENÉTICA Y HERENCIA.

Esto sucede, según el galeno, porque al reducirse el tejido adiposo (grasa) tras la intervención, disminuyen también los niveles de sustancias perjudiciales que secreta, las denominadas citoquinas, lo que permite una regulación epigenética de los genes relacionados con el metabolismo.

La epigenética es un conjunto de reacciones químicas que, sin alterar la secuencia del ADN, modifican la forma en la que se expresan los genes contenidos en el ADN. La metilación es uno de los principales procesos epigenéticos y consiste en silenciar determinados genes, explican los especialistas.

“Investigadores daneses y suecos publicaron, hace unos años, un estudio de pacientes obesos antes y después de realizarles un bypass gástrico. Comprobaron que existía un aumento de la metilación del ADN en el músculo que, en 11 de los 14 genes estudiados, relacionados con la regulación del metabolismo y alterados con la obesidad, se normalizaba a valores de personas con peso normal tras la pérdida de peso inducida por la intervención”, detalla Felipe de la Cruz Vigo, presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad.

“La cirugía puede, por tanto, alterar el funcionamiento de algunos de los genes relacionados con el desarrollo de la obesidad a través de este mecanismo de la activación de la metilación del ADN, que actuaría como un interruptor”, señala el especialista.

La Sociedad Española de Obesidad y la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad subrayan que también se puede “corregir la ortografía de los genes” con cambios en el estilo de vida, como una alimentación sana y una continua actividad física.

“De igual modo, los malos hábitos producen cambios en el material genético que, además, pueden transmitirse a la descendencia, lo que predispone a los hijos a padecer ciertas enfermedades, por ejemplo, la obesidad”, afirma Cruz de Vigo.

“Debemos tener muy presente que el estilo de vida determina la susceptibilidad de cada uno de nosotros a enfermedades como la obesidad, pero no sólo eso, sino que también influye en la susceptibilidad de nuestros hijos para desarrollarla”, advierte Ana Belén Crujeiras, miembro de la Sociedad Española de Obesidad.

Por otro lado, ambas entidades destacan que el exceso de peso en la infancia y en la adolescencia tiene una altísima prevalencia pues, en el mundo, uno de cada cinco niños padece obesidad.

En este sentido, recuerdan que un menor con obesidad tiene un 82% de probabilidades de ser un adulto obeso, frente al 15% de un niño con peso normal.

Por Purificación León.

EFE/REPORTAJES

 

PIES DE FOTO

1.- Teo Rodríguez, un joven de 34 años con obesidad mórbida que llegó a pesar 385 kilos. EFE/Miguel Ángel Molina

2.- La prevalencia de obesidad sigue siendo alta en Estados Unidos. EFE/ROSARIO CANFRANC  ROSARIO CANFRANC

3.- Fotografía facilitada por el hospital La Paz de Madrid de una intervención quirúrgica de reducción de estómago. EFE/ ***SOLO USO EDITORIAL***

4.- Los hijos podrían heredar los genes de la obesidad. EFE/Thais Llorca  EFE/Thais Llorca

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