La industria canadiense de fabricación de pisos enfrenta una nueva amenaza económica después de que el gobierno estadounidense anunciara modificaciones a sus aranceles comerciales que podrían provocar importantes pérdidas de ventas y poner en riesgo miles de empleos vinculados al sector forestal.
Jean-François Dufresne, presidente y director ejecutivo de Preverco, una empresa canadiense especializada en pisos de madera, advirtió que las nuevas medidas podrían eliminar de inmediato aproximadamente el 25 por ciento de las operaciones comerciales de su compañía.
Según explicó, los fabricantes no cuentan con suficiente margen financiero para absorber los nuevos costos ni con posibilidades reales de trasladarlos completamente a sus compradores estadounidenses.
La preocupación surgió después de que la administración del presidente Donald Trump anunciara el viernes 23 de octubre una revisión de los productos canadienses sujetos a elevados aranceles de importación.
Aunque algunos artículos fueron retirados de la lista, otros fueron incorporados, incluidos determinados productos de madera, pisos, alfombras, champús, jabones, pinturas y productos derivados del cacao.
Los cambios, cuya entrada en vigor está prevista para el 30 de octubre, forman parte de una disputa comercial que continúa generando incertidumbre entre empresas exportadoras de ambos países.
Para los fabricantes canadienses de pisos, Estados Unidos representa un mercado fundamental debido a su proximidad geográfica, volumen de consumidores y estrecha integración de las cadenas de distribución.
Perder una parte importante de ese mercado podría obligar a algunas compañías a reducir su producción, suspender inversiones o revisar sus necesidades de personal.
Dufresne advirtió que las consecuencias podrían extenderse mucho más allá de las fábricas, afectando también a los aserraderos, proveedores de madera, transportistas y pequeños negocios que dependen de la actividad industrial.
La preocupación resulta especialmente significativa para las comunidades donde la fabricación y transformación de productos forestales constituye una fuente importante de empleo.
El ejecutivo solicitó una reunión con el ministro federal de Finanzas, François-Philippe Champagne, para discutir posibles medidas destinadas a proteger la industria nacional.
Entre sus propuestas figura la aplicación temporal de un recargo del 100 por ciento sobre determinadas importaciones de pisos de madera provenientes de países como China.
Según el empresario, esta medida ayudaría a reducir la presión competitiva sobre los fabricantes nacionales mientras enfrentan mayores dificultades para acceder al mercado estadounidense.
Sin embargo, una decisión de esta naturaleza requeriría una evaluación gubernamental de sus implicaciones comerciales y del posible impacto sobre los consumidores y distribuidores canadienses.
Los nuevos aranceles también podrían afectar al sector de la construcción y renovación de viviendas, donde los materiales importados y nacionales forman parte de complejas cadenas de suministro.
En Ontario, numerosas empresas relacionadas con la construcción residencial, la instalación de pisos y la distribución de materiales mantienen vínculos comerciales con fabricantes de diferentes provincias.
Aunque todavía no existe una cifra oficial de trabajadores que perderían sus empleos como consecuencia de las nuevas medidas, representantes de la industria advierten que miles de puestos podrían quedar expuestos si las dificultades comerciales se prolongan.
La situación ocurre mientras Canadá y Estados Unidos continúan buscando soluciones a sus diferencias económicas, que también afectan a las industrias automotriz, siderúrgica y manufacturera.
Para el gobierno canadiense, el desafío consiste en proteger la capacidad productiva nacional sin provocar mayores costos para empresas y consumidores.
Los fabricantes, por su parte, necesitan condiciones comerciales suficientemente estables para planificar inversiones, mantener sus operaciones y conservar trabajadores especializados.
La advertencia de Preverco refleja la vulnerabilidad de las empresas que dependen de las exportaciones hacia Estados Unidos y enfrentan cambios repentinos en las políticas comerciales.
A medida que se aproxima el 30 de octubre, el sector espera respuestas de Ottawa que permitan reducir la incertidumbre y evitar que las nuevas barreras comerciales se traduzcan en pérdidas permanentes de producción y empleo.












