Una mujer de Barrie, Ontario, perdió temporalmente aproximadamente $56,000 después de caer víctima de una sofisticada estafa en la que delincuentes se hicieron pasar por representantes de su banco y lograron acceder a sus cuentas y líneas de crédito.
Carrie Watrich relató que todo comenzó en junio, cuando recibió una llamada de una persona que aparentemente representaba a Scotiabank. El supuesto empleado le informó que alguien en Manitoba estaba intentando utilizar fraudulentamente su tarjeta de crédito y que debía actuar rápidamente para proteger sus fondos.
Durante la conversación, el individuo le pidió su número telefónico y le indicó que recibiría un enlace que permitiría asegurar sus cuentas.
Convencida de que estaba hablando con su institución financiera, Watrich abrió el enlace.
Poco después descubrió que los delincuentes habían logrado acceder a varias de sus cuentas bancarias y líneas de crédito y habían retirado aproximadamente $56,000. La mujer describió el momento como devastador y aseguró que comenzó a temblar y quedó prácticamente sin poder hablar cuando comprendió lo ocurrido.
Inicialmente, Watrich temió que no pudiera recuperar el dinero porque había seguido voluntariamente las instrucciones del supuesto representante bancario. Sin embargo, después de revisar el caso, Scotiabank logró recuperar los fondos.
La institución señaló que toma seriamente los reportes de fraude y que invierte recursos en prevención, detección y educación de sus clientes. También recordó que una persona nunca debe confiar exclusivamente en el número que aparece en la pantalla de su teléfono para determinar si una llamada realmente proviene de un banco, ya que los delincuentes pueden falsificar el identificador de llamadas.
El caso refleja una modalidad conocida como “bank investigator scam”, o estafa del falso investigador bancario.
En este tipo de fraude, los delincuentes se presentan como empleados del departamento de seguridad de un banco, policías u otras autoridades y aseguran que la cuenta de la víctima ha sido comprometida. Posteriormente pueden solicitar transferencias, información bancaria, códigos de seguridad o incluso pedir que la persona participe en una supuesta investigación confidencial.
En algunos casos, los estafadores poseen previamente información personal de la víctima, como nombre, dirección, número telefónico o datos parciales de sus cuentas. También pueden falsificar números telefónicos oficiales para que la llamada parezca auténtica.
El problema está creciendo rápidamente en Canadá.
El Canadian Anti-Fraud Centre informó que durante los primeros seis meses de 2026 los canadienses reportaron aproximadamente $28.6 millones en pérdidas relacionadas con estafas de falsos investigadores bancarios. Durante todo 2025, las pérdidas reportadas por esta modalidad alcanzaron unos $37.4 millones.
La agencia advierte además que solamente entre 5% y 10% de los fraudes llegan a ser reportados, por lo que las pérdidas reales probablemente sean considerablemente mayores.
Especialistas en ciberseguridad recomiendan que, ante una llamada inesperada relacionada con la seguridad de una cuenta bancaria, la persona cuelgue inmediatamente y llame directamente al número oficial que aparece en la parte posterior de su tarjeta bancaria o de crédito. Incluso si el número mostrado en la pantalla coincide con el del banco, no debe asumirse que la llamada es legítima.
También se recomienda nunca compartir códigos de verificación, contraseñas o PIN, ni permitir que una persona desconocida tenga acceso remoto a una computadora o dispositivo móvil.
El caso de Watrich tuvo finalmente un desenlace favorable, pero su experiencia representa una advertencia sobre el nivel de sofisticación que han alcanzado estas estafas y la importancia de verificar independientemente cualquier llamada relacionada con dinero o información bancaria.









