Por Alejandro Morales

.Si bien es cierto que la televisión goza de una popularidad creciente aportando una sensación de compañía, la tendencia al sedentarismo que ese medio crea no contribuye la creatividad de una buena historia que da el hecho de leer y el disfrutar de un buen libro.

Leer influye de muchas formas en nuestra mente y en nuestras vidas. Sin importar la edad que se tenga, la lectura es un buen hábito, más aún para las personas de la tercera edad. El ejercicio de leer cobra mayor sentido si cabe, al final de nuestras vidas. Neurólogos y psicólogos así lo confirman, recomendando la lectura como método preventivo del alzhéimer u otras enfermedades neurodegenerativas.

Se ha demostrado que quienes leen activamente son capaces de incrementar la conectividad de sus neuronas. Los profesionales aseguran incluso, que quienes se mantienen mentalmente en forma a lo largo de su vida, corren menos riesgo de padecer párkinson, alzhéimer o enfermedades cardiovasculares.

En ocasiones las personas mayores reconocen no saber qué hacer con su tiempo libre o que las actividades que desarrollan no terminan de llenarles. Sin embargo, encuentran en la lectura una compañía muy provechosa e incluso adictiva que les ayuda a fomentar la imaginación a la vez que fortalece y mejora su memoria. La literatura es una cura para la soledad. Cuando el libro es interesante, atrae toda nuestra atención y la soledad simplemente desaparece porque el libro se va convirtiendo en una agradable compañía.

Lo cierto es que, agradable pasatiempo para muchos, obligación para otros, leer es un beneficioso ejercicio mental. Es una forma de garantizar el entretenimiento y acompañamiento de nuestros mayores. En las personas de mayor edad es conveniente que para leer aprovechen las horas de la mañana, las de más luz, que busquen libros con letra más bien grande para no cansar demasiado la vista y lo hagan en un lugar cómodo y tranquilo.

Para aquellos que no están convencidos, los siguientes son los seis factores más importantes de los beneficios de la lectura en la tercera edad:

1. La lectura ayuda a mejorar algunas habilidades sociales como la empatía. Se ha demostrado que leer géneros literarios incrementa la capacidad humana para ponerse en la piel del otro y poder sentir mayor comprensión por los demás. Está probado que las personas que consumen novelas son más empáticas respecto a los lectores de libros especializados o los no lectores.

2. Ejercitar la mente mediante la lectura favorece la concentración. Leer potencia la capacidad de observación y atención. Nos ayuda también a relajarnos y abordar nuestros problemas desde un punto de vista más objetivo y con más tranquilidad.

3. Gran entretenimiento ya que con la lectura se consigue mantener la mente ocupada y fuera de otras preocupaciones, convirtiéndose en una excelente y fiel compañera. El adulto mayor suele llevar una vida con menos estímulos externos y quehaceres diarios, lo que va produciendo cierta percepción de que las preocupaciones personales son mayores. La lectura aporta estímulos nuevos, al dejar que la persona se introduzca en otras vidas y problemáticas, fomentando la imaginación.

4. La lectura aporta emociones y estas asientan muchísimo mejor los recuerdos, haciendo que sea un modo fabuloso de mejorar la memoria. Leer diariamente además de ejercitar las capacidades cognitivas hará que se disponga de un cúmulo de historias, personajes, expresiones y vocabulario nuevo que además de enriquecer enormemente, hará que mejore notablemente la memoria.

5. Leyendo se reduce el nivel de cortisol y se crea una gran sensación de bienestar. Una buena historia puede hacerse sanamente adictiva, provocando la liberación de tensiones o haciendo que se relativicen problemas. Al relajarnos podemos además enfrentarnos a nuestros problemas con más tranquilidad y objetividad.

6. No hay nada mejor para conciliar el sueño por las noches que leer al menos unas páginas. Nos sume en un estado de relajamiento tan absoluto, que nuestros músculos se destensan y el cerebro queda libre de tensiones y estrés. Constituye una calma idónea para conciliar el descanso.

Un análisis representativo acerca de calidad, comprobó que leer es una medida protectora del bienestar mental de los adultos mayores disminuyendo los niveles de ansiedad, al observarse que la lectura opera como una herramienta que combate los sentimientos de estrés, angustia, soledad o nerviosismo. Ser un lector frecuente también previene el deterioro cognitivo, porque requiere el ejercicio de diferentes zonas del cerebro.

Por tal razón, regalar un libro es regalar horas y horas de bienestar. (Fuente: Grupo Carflor)

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