Isabel Inclan

 

Sobre la base de que donde hay dolor puede haber comedia y que la risa es una catarsis que ayuda a los inmigrantes a superar sus problemas y sentirse mejor, el club de comedia MalPensando lleva seis años haciendo reír al público, en su mayoría hispano.

 

A través de sus shows de comedia y de su escuela para contar chistes, los socios Stephan Dyer, originario de Costa Rica, y Juan Cajiao, inmigrante colombiano, han creado una comunidad de comediantes que se entrenan para hacer presentaciones de comedia y arrancarle risas al público.

 

“La gente de nuestros países quizá piensa que uno la está pasando bien en Canadá, pero la vida del inmigrante es difícil, es un esfuerzo de empezar de cero otra vez, dejar atrás la historia que traíamos y, literalmente, volver a escribir una nueva, entonces hay bastante dolor de por medio”, dijo al Centro News Juan Cajiao.

 

Agregó que “reírse de lo difícil que fue inmigrar a este país es hacer catarsis. Para nosotros es importante que la gente venga y se ría de historias con las que se sienten identificados y eso les ayuda a hacer catarsis de tantas cosas difíciles que les ha tocado a los inmigrantes”.

 

En Bogotá Juan hacía comedia bajo el nombre de “Cuenterías” y en Toronto junto con su socio Stephan llevan seis años haciendo “standard comedy” y tres años con la escuela de comedia y oratoria, en español e inglés. “Ya van más de 300 estudiantes de casi 21 países”.

 

Comentó que incluso tienen estudiantes que el español es su segunda lengua, pero “vienen a las clases para practicar su español y salir de su zona de confort”.

 

El codirector de MalPensando señaló que lo que más le hace reír “son todas las cosas que nos pasan como inmigrantes, el choque del lenguaje. Me causa mucha gracia que en un país latino una palabra signifique algo y en otro país latino signifique otra cosa, así que uno termina diciendo cosas que no quisiera decir. La barrera del lenguaje crea esa comedia. Otra cosa que me hace reír es que me encanta hablar del sexo”.

 

Juan fue entrevistado luego de la graduación de un grupo de comediantes hispanos, quienes vencieron el nerviosismo y contaron sus chistes a un público hispano deseoso de olvidarse de sus problemas y de agitar los pulmones.

 

Una de las participantes fue la mexicana Angeles Niembro, quien ya ha tenido otras exitosas presentaciones en público.

 

En entrevista para este semanario contó que se unió a este club de comedia porque asistió como público y le gustó mucho: “siempre me ha gustado contar chistes, pero no sabía si sería capaz de pararme en el escenario y tratar de hacer reír a un público. Bueno lo intenté y me encantó, lo encontré muy divertido y terapéutico”.

 

Confesó que cuando está en el escenario siente una mezcla de “adrenalina y nerviosismo porque quiero dar lo mejor de mí, y cuando veo que el público reacciona y se ríe me da una gran satisfacción”.

 

Angeles ahondó que la parte más difícil es lograr controlar los nervios “para que la mente no se ponga en blanco y evitar a toda costa leer el papelito de apuntes porque me doy cuenta que al hacerlo se corta la magia del show y la atención del público. Obviamente al final uno se da cuenta que dejó de decir cosas que se habían escrito, pero el improvisar es satisfactorio”.

 

Otra de las participantes fue Gabriela Ríos, también de México, dijo al final de su presentación que se inscribió al grupo porque “quería hacer más amigos y perder miedos”.

 

Ya más relajada y satisfecha luego de hacer reír al público tras advertirles que “las gorditas estamos de moda”, Gabriela indicó que la parte difícil es “cuando estás a punto de subir y tienes que comenzar a manejar los nervios, controlar la voz y agarrar confianza”.

 

La recompensa es mayor cuando “una vez arriba ves que el público responde a lo que tú expresas. Sientes adrenalina que te hace sentir más segura. En mi caso burlarme de mis defectos me ayudó a ganar confianza y tener ganas de arrancar más sonrisas”, concluyó la comediante para quien el género “es terapéutico”.

 

El grupo MalPensando, que albergó hace unas semanas la presentación del comediante mexicano Alan Saldaña, se sigue presentando con sus chistes de inmigrantes, penas y desamores.

 

“La comedia nace del dolor, así que en todo lo que hay dolor, podemos hacer comedia”, remató Juan Cajiao.

 

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Fotos: Isabel Inclan

 

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