OTTAWA, CANADÁ — El gobierno del primer ministro Mark Carney presentará este jueves 5 de noviembre su segundo presupuesto federal, con la expectativa de colocar el costo de vida entre sus principales prioridades y ofrecer respuestas a las dificultades económicas que enfrentan millones de familias canadienses.
El documento será presentado ante la Cámara de los Comunes por el ministro de Finanzas, François-Philippe Champagne, en un momento marcado por el aumento de los gastos esenciales, las tensiones comerciales con Estados Unidos y las preocupaciones sobre el futuro de la economía nacional.
Aunque el gobierno ha insistido en la necesidad de fortalecer las inversiones y estimular el crecimiento, las encuestas continúan identificando la asequibilidad como una de las mayores preocupaciones de los ciudadanos.
Según Statistics Canada, la inflación anual alcanzó el 3.1 por ciento en septiembre de 2026, impulsada principalmente por el encarecimiento de la gasolina.
Los precios de los alimentos comprados en supermercados aumentaron un 1.7 por ciento durante los últimos doce meses. Sin embargo, aunque su ritmo de crecimiento ha disminuido, los alimentos cuestan aproximadamente un 33 por ciento más que en septiembre de 2020.
Esta diferencia explica por qué muchas familias continúan sintiendo presión económica incluso cuando los indicadores generales muestran cierta moderación de la inflación.
El gobierno liberal ha anunciado anteriormente distintas medidas destinadas a aliviar los gastos familiares, entre ellas el Canada Groceries and Essentials Benefit, una ampliación del antiguo crédito del GST dirigida principalmente a personas y hogares con ingresos bajos y moderados.
El programa contempla un incremento del 25 por ciento durante cinco años, además de un pago extraordinario anunciado previamente.
Según las cifras oficiales, una familia de cuatro integrantes que cumpla los requisitos puede recibir hasta 1,890 dólares durante este año, mientras una persona sola elegible puede obtener hasta 950 dólares.
Estas cantidades corresponden a beneficios ya anunciados y no deben confundirse con nuevas ayudas que pudieran incluirse en el presupuesto de este jueves.
La vivienda constituye otra preocupación importante, especialmente en ciudades como Toronto, Mississauga, Brampton y otras comunidades del Área Metropolitana de Toronto, donde los alquileres, las hipotecas y los gastos de mantenimiento continúan absorbiendo una parte considerable de los ingresos familiares.
El gobierno ha señalado que pretende acelerar la construcción de viviendas, facilitar inversiones privadas y reducir barreras que dificultan el desarrollo de nuevos proyectos residenciales.
También se esperan nuevas orientaciones sobre apoyo a pequeñas y medianas empresas, creación de empleos e inversiones en infraestructura.
Sin embargo, el presupuesto deberá responder simultáneamente a las crecientes exigencias de gasto en defensa y a la necesidad de diversificar las relaciones comerciales de Canadá.
La administración Carney sostiene que fortalecer la economía nacional y reducir la dependencia de Estados Unidos permitirá mejorar la estabilidad económica a largo plazo.
Los economistas, por su parte, advierten que los nuevos compromisos de gasto deben acompañarse de un plan fiscal sostenible para evitar un crecimiento excesivo de la deuda pública.
El líder conservador Pierre Poilievre ha solicitado mayor disciplina presupuestaria y medidas que reduzcan directamente los costos que enfrentan los consumidores.
La presentación del presupuesto permitirá conocer si Ottawa propone nuevas reducciones tributarias, beneficios económicos adicionales o programas destinados a mejorar el acceso a bienes y servicios esenciales.
Para las familias canadienses, la principal expectativa será determinar si las medidas anunciadas pueden traducirse en un alivio real para sus presupuestos.
El desafío del gobierno será combinar la respuesta inmediata al costo de vida con una estrategia económica capaz de generar crecimiento, empleo y estabilidad durante los próximos años.







