*Canadá no muestra interés de crear un programa humanitario para los centroamericanos

 

Isabel Inclan

Académicos y defensores de refugiados de Canadá, Estados Unidos y México ubicaron la migración centroamericana hacia el norte como un fenómeno histórico y denunciaron que las caravanas se encuentran en el limbo porque enfrentan el rechazo tanto de Washington como de Ottawa.

En una conferencia organizada por el Centro de Estudios en Latinoamérica y el Caribe (Cerlac) y el Centro para el Estudio de Refugiados, de la Universidad de York, académicos y defensores de migrantes coincidieron en señalar las condiciones que provocan la migración, entre ellas, falta de trabajo, apropiación de tierras por parte de multinacionales (mineras), crimen organizado, desigualdad social. Destacaron que la migración centroamericana que se ha registrado en los años recientes es una de las peores crisis migratorias.

Giovanni Batz, profesor de Antropología de la Universidad de Nuevo México, se refirió a la histórica violencia que ha vivido el pueblo de Guatemala con una guerra civil (1960-1996) que mató a 200 mil personas (incluidas 669 masacres) y donde hubo 1.5 millones de desplazados.

“Cuando terminó la guerra y en medio de una relativa paz, los guatemaltecos siguieron enfrentando a las corporaciones”, señaló y resaltó lo que llamó la “cuarta invasión”, con el desarrollo de megaproyectos eléctricos y mineros que afectan a las comunidades y no les traen desarrollo, como e Cotzal, una comunidad de 30 mil habitantes con 600 desplazados en 2018.

“Ellos huyen de la violencia en Guatemala y se topan con más violencia en Estados Unidos”, indicó Batz, descendiente de guatemaltecos y nacido en Los Angeles. Según datos oficiales del gobierno estadounidense, dijo, en 2018 fueron detenidos por la patrulla fronteriza 22 mil 327 niños migrantes guatemaltecos no acompañados, mientras que otros 10 mil 913 eran hondureños, 10 mil 136 eran mexicanos y 4 mil 949 salvadoreños.

Por su parte, Adalberto Ramos, se refirió al trabajo que se realiza el Centro de Atención al Migrante Exodus (Came), en Agua Prieta, Sonora, México, y explicó cómo se ayuda a los migrantes en tránsito, mientras que se enfrentan las amenazas del crimen organizado.

“Aquí atendemos a migrantes desplazados, deportados o en tránsito. Algunos deportados nos han dicho que en los centros de detención no les daban de comer o les daban comida caducada. “El crimen organizado se ha apoderado de todo y no nos deja hacer nuestra labor humanitaria, mientras que a migrantes de entidades como Guerrero les ha quitado sus tierras”.

Esta casa del migrante es apoyada por las iglesias católica y cristiana de ambos lados de la frontera, pero Ramos resaltó que el personal es vigilado por el crimen organizado las 24 horas del día y denunció que las autoridades judiciales mexicanas no ayudan porque “se han presentado las denuncias y nos piden más pruebas”.

Además, aclaró que los migrantes “no son una epidemia sino personas vulnerables que necesitan de nuestra ayuda. Debemos educar también a las comunidades para que no los rechacen”.

Elizabeth Oglesbym, de la Universidad de Arizona, habló del albergue para migrantes “Alitas”, en Tucson, Arizona, que diariamente recibe unas 300 personas. “Estamos en una crisis de frontera EUA-México”, destacó, porque se ha disparado el número de migrantes centroamericanos que quieren llegar a Estados Unidos. “Ahora ya no sólo cruzan el desierto de Arizona, sino que están llegando al puerto de entrada a pedir refugio.

En tanto, Francisco Rico, codirector del Centro de Refugiados FCJ, comenzó su presentación denunciando los feminicidios en México: “Ni una más”, dijo tras señalar que cada día matan a 10 mujeres en México, “eso es inaceptable, y lo mismo pasa en Centroamérica”.

Denunció que al actual gobierno liberal de Canadá parece no interesarle la migración centroamericana que está varada en la frontera EUA-México y detalló que incluso los más pobres ciudadanos centroamericanos ni siquiera tienen para pagarle a un “coyote” que los cruce a EUA. “De manera cosmética Canadá es amigo de las Américas, pero no muestra interés de crear un programa humanitario para los centroamericanos”.

Rico, quien participó activamente en la elaboración de una carta al anterior ministro de Inmigración de Canadá para solicitar un programa especial de apoyo a los salvadoreños y nicaragüenses afectados por la suspensión del TPS en EUA, mencionó que recientemente supo de al menos dos programas de protección a migrantes que existían pero que se desconocían porque el mismo gobierno no los promueve.

El defensor de los refugiados hizo un llamado para que los académicos y defensores de migrantes apoyen la creación de un programa “bridge” que permita al menos la entrada a Canadá de unos dos o tres mil centroamericanos que no reúnen los requisitos de los otros programas migratorios. “Se les debe dar una oportunidad por razones humanitarias. No pedimos que dejen entrar a 50 mil, como sucedió con los refugiados sirios sino al menos unos tres mil.

 

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Fotos: Isabel Inclan

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