La reestructuración financiera de Toys “R” Us Canada está dejando consecuencias más allá del cierre de tiendas y la reducción de su presencia en el país. Algunos proveedores aseguran que las facturas impagas del minorista han puesto en riesgo la estabilidad de empresas familiares que durante años abastecieron sus estantes.
La compañía solicitó protección contra acreedores en febrero de 2026 después de acumular al menos $160 millones en deudas con acreedores no garantizados. De esa cantidad, aproximadamente $120.9 millones correspondían a proveedores, mientras que varios propietarios de locales también reclamaban sumas importantes por alquileres pendientes.
Entre los afectados se encuentran grandes fabricantes como Lego, Hasbro, Mattel y Spin Master, pero también distribuidores y empresas de menor tamaño para los cuales una factura de cientos de miles de dólares puede representar una parte significativa de su flujo de efectivo.
Ese es precisamente el problema que enfrentan algunos negocios familiares que suministraron mercancía a Toys “R” Us Canada y ahora deben continuar pagando salarios, alquileres, préstamos y proveedores propios sin haber recibido el dinero esperado por los productos ya entregados.
La situación se complica porque la protección contra acreedores impide temporalmente que las empresas afectadas exijan judicialmente el pago inmediato mientras Toys “R” Us reorganiza o vende sus activos.
Antes de solicitar esa protección, al menos seis proveedores habían presentado demandas contra la cadena por facturas supuestamente impagas. En conjunto, esas reclamaciones buscaban recuperar más de $4 millones. Entre los demandantes figuraban Spin Master, Huffy, Dynacraft y Kidcentral Supply.
La crisis de Toys “R” Us Canada se intensificó después de años de disminución en ventas, inflación, mayores costos laborales, dificultades en la cadena de suministro y una creciente competencia del comercio electrónico. La compañía cerró al menos 53 tiendas durante los dos años previos a solicitar protección y reportó una pérdida neta de $170.4 millones durante un período de diez meses.
Desde abril, la empresa inició un proceso para vender sus activos. En junio, un tribunal de Ontario autorizó tres transacciones que incluyen la venta de las marcas Toys “R” Us Canada y Babies “R” Us Canada, aproximadamente 150 marcas registradas, inventario y algunos contratos de arrendamiento. Parte de esos activos será adquirida por Ad Populum, mientras el actual propietario, Putman Investments, busca mantener algunas operaciones abiertas o eventualmente cambiarles el nombre.
La venta de activos permitirá recuperar una parte del dinero adeudado, pero no existe garantía de que los acreedores no garantizados reciban el total de sus facturas. En procesos de insolvencia, las pequeñas empresas suelen quedar detrás de acreedores con garantías sobre bienes específicos y pueden recuperar sólo una fracción de lo adeudado.
Para un proveedor familiar, esa diferencia puede ser devastadora. A diferencia de las grandes corporaciones, muchas pequeñas empresas no cuentan con suficientes reservas de efectivo para absorber pérdidas de seis cifras o esperar durante meses una distribución de fondos.
El caso muestra cómo el colapso financiero de una gran cadena puede propagarse rápidamente a lo largo de toda la cadena de suministro. Cuando un minorista deja de pagar, el impacto se traslada a fabricantes, distribuidores, transportistas y trabajadores que no necesariamente participaron en las decisiones que llevaron a la empresa a la insolvencia.
Toys “R” Us Canada continúa su proceso de reestructuración, pero para algunos proveedores la incertidumbre permanecerá hasta saber cuánto dinero podrán recuperar y cuándo lo recibirán.







