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A casi un año de la desaparición de dos hermanos en Nueva Escocia, el caso sigue generando preguntas difíciles para investigadores, expertos y la comunidad. Lilly Sullivan, de seis años, y su hermano Jack Sullivan, de cuatro, fueron reportados desaparecidos el 2 de mayo de 2025 desde su hogar en Lansdowne Station, en el condado de Pictou, una zona rural rodeada de bosque y terreno difícil.
La familia informó inicialmente a la policía que los niños habrían salido de la casa y se habrían internado en el área boscosa cercana. Desde ese momento, la RCMP inició una operación de búsqueda que incluyó equipos terrestres, perros, drones, helicópteros y voluntarios entrenados. En los primeros días participaron más de 160 personas, pero la búsqueda fue reducida el 7 de mayo de 2025, luego de no encontrarse rastros confirmados de los menores.
El caso ha sido descrito por investigadores como inusual, no solo por la edad de los niños, sino porque la búsqueda inicial no produjo evidencia clara que permitiera determinar qué ocurrió. La policía ha señalado que no cuenta con pruebas de una abducción, aunque tampoco ha descartado por completo otras posibilidades.
La historia de Lilly y Jack ha tocado profundamente a la comunidad. Ambos vivían con su madre, Malehya Brooks-Murray, su padrastro, Daniel Martell, y una hermana menor. Documentos judiciales citados en reportes previos indican que los niños fueron vistos públicamente con su familia el día anterior a su desaparición, en New Glasgow. También se ha informado que la propiedad donde vivían estaba rodeada de vegetación espesa, pendientes y zonas difíciles de recorrer.
Criminólogos consultados sobre el caso han destacado que, en desapariciones de niños pequeños, las primeras horas son cruciales. Sin embargo, cuando el entorno es rural y boscoso, la búsqueda puede complicarse rápidamente por factores como clima, visibilidad, terreno irregular y la falta de testigos directos. En casos así, los expertos señalan que los investigadores deben mantener abiertas varias líneas: accidente, extravío, intervención de terceros o información aún no revelada públicamente.
El paso del tiempo también representa un desafío. A medida que pasan los meses, se reducen las probabilidades de encontrar evidencia física intacta. Por eso, la RCMP ha insistido en la importancia de recibir información basada en hechos, no rumores o especulaciones.
La provincia de Nueva Escocia ofreció una recompensa de hasta $150,000 por información considerada útil para la investigación, mientras la familia y la comunidad siguen esperando respuestas.
El caso de Lilly y Jack Sullivan permanece abierto. Para los investigadores, cada dato confirmado puede ser importante. Para la comunidad, la desaparición sigue siendo una herida abierta y un recordatorio de la fragilidad de los casos en los que niños pequeños desaparecen sin dejar rastro claro.







