El primer ministro Mark Carney advirtió que Canadá todavía no se encuentra en condiciones de alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos, pese a la intensificación de las conversaciones entre ambos gobiernos y la proximidad de las elecciones legislativas estadounidenses del próximo 3 de noviembre.
Durante declaraciones realizadas el miércoles 28 de octubre, antes de participar en una reunión del caucus liberal en Parliament Hill, Carney sostuvo que Ottawa continuará explorando posibilidades de negociación, pero solamente aceptará un acuerdo que responda a los intereses económicos y estratégicos de los canadienses.
Sus comentarios contrastan con las expectativas generadas durante los últimos días, cuando diferentes fuentes gubernamentales señalaron que las conversaciones comerciales habían recuperado intensidad y que podría existir una oportunidad para alcanzar un entendimiento antes de las elecciones estadounidenses.
Sin embargo, funcionarios canadienses reconocen que los avances han sido limitados y que todavía persisten diferencias importantes sobre las condiciones de acceso al mercado estadounidense.
Las negociaciones buscan reducir los aranceles impuestos por la administración del presidente Donald Trump, particularmente sobre productos industriales como acero, aluminio y automóviles, sectores fundamentales para la economía canadiense.
La disputa comercial adquirió mayor intensidad en agosto, cuando las conversaciones quedaron suspendidas después de que Washington presentara nuevas condiciones que Ottawa consideró incompatibles con sus intereses nacionales.
Entre los desacuerdos figuraban propuestas estadounidenses que, según el gobierno canadiense, podrían limitar la capacidad de Canadá para establecer acuerdos comerciales independientes con otros países.
También surgieron diferencias relacionadas con las disposiciones sobre el idioma francés y las condiciones que afectarían a la industria automotriz.
Después del fracaso de aquellas negociaciones, Estados Unidos aplicó aranceles adicionales del 50 por ciento a determinados productos canadienses, mientras Ottawa respondió mediante medidas comerciales de represalia.
Durante las últimas semanas, el ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, ha mantenido contactos con funcionarios de la administración estadounidense para explorar posibles soluciones.
No obstante, la principal negociadora comercial de Canadá, Janice Charette, indicó que todavía no se había producido una reanudación formal de las negociaciones entre los equipos técnicos de ambos países.
La cercanía de las elecciones legislativas estadounidenses ha añadido presión política a las conversaciones.
El próximo 3 de noviembre, los estadounidenses elegirán a los integrantes de la Cámara de Representantes y renovarán parte del Senado, en una jornada que determinará el equilibrio de poder dentro del Congreso.
Los aranceles también se han convertido en tema de debate electoral, especialmente en estados fronterizos donde numerosas empresas dependen de las cadenas de suministro compartidas con Canadá.
En Michigan, por ejemplo, la industria automotriz mantiene una estrecha relación con las plantas manufactureras de Ontario, cuyos componentes cruzan la frontera durante distintas etapas de producción.
Las restricciones comerciales pueden elevar los costos operativos, afectar las inversiones y generar incertidumbre sobre la continuidad de empleos en ambos países.
La industria siderúrgica canadiense también enfrenta dificultades importantes debido a los aranceles estadounidenses y a la reducción de oportunidades de exportación.
Para las empresas de Ontario, alcanzar un acuerdo que ofrezca estabilidad comercial resulta fundamental para planificar inversiones, mantener la producción y proteger puestos de trabajo.
Mientras tanto, el gobierno de Carney continúa impulsando una estrategia destinada a diversificar las exportaciones y fortalecer las relaciones económicas con Europa, Asia y otros mercados internacionales.
Aunque esta estrategia busca reducir la dependencia canadiense del mercado estadounidense, Estados Unidos continúa siendo el principal socio comercial del país.
Carney reiteró que Canadá permanece dispuesto a negociar y que existen posibles acuerdos beneficiosos para ambas economías, pero advirtió que todavía no se han alcanzado las condiciones necesarias.
Por ahora, no existe una fecha confirmada para la firma de un acuerdo ni garantías de que las conversaciones produzcan resultados antes de las elecciones estadounidenses.
La posición de Ottawa refleja su intención de mantener abiertos los canales diplomáticos sin asumir compromisos que considere perjudiciales para la economía y la soberanía canadiense.










