DICTADURA. Es nieto del dictador Rafael Trujillo, pero dice estar completamente desligado de las políticas autoritarias implementadas por su abuelo

Por Francisco Reyes

TORONTO. El candidato presidencial de la República Dominicana Ramfis Domínguez Trujillo estuvo de visita en Canadá el pasado fin de semana con una apretada agenda política que comenzó el sábado en esta ciudad y concluyó el domingo en Montreal.

Domínguez Trujillo, quien lanzó su candidatura por el Partido Demócrata Independiente el pasado diciembre, ha alcanzado renombre en el país caribeño, sobre todo, por ser nieto del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, quien gobernó con manos férreas desde 1930 a 1961, siendo asesinado por sus colaboradores.

En entrevista con El Centro News quiso despejar, entre los miembros de la diáspora dominicana de Canadá, dudas sobre su controversial candidatura.

P: ¿Cuál es el motivo de su visita a Canadá?

R: Estamos aquí para compartir con nuestros hermanos de Canadá, tanto en Toronto como en Montreal. Para celebrar la dominicanidad, conocernos mejor y hablar de los problemas que nos afectan a todos.

 

P: ¿Podría enumerar los puntos fundamentales del programa de gobierno que usted pretende dirigir en la República Dominicana?

R: La palabra que encierra todo lo que sería el programa de un gobierno es Restauración de su economía, educación, salud, la seguridad ciudadana, de todos los elementos de una sociedad democrática a la que todos aspiramos. Tenemos que enfrentarnos al endeudamiento del país que hoy asciende a los $50 billones de dólares y excede el 80% por ciento del Producto Interno Bruto. Somos un país fallido. He abogado por una refinanciación de esa deuda pública con una moratoria para poder impulsar la economía del país. Hoy por hoy estamos desaprovechando el 84% de las tierras hábiles, al pretender convertirnos en un país de servicios y somos un país eminentemente agrícola.

 

P: A usted se le acusa en los medios de prensa y en los foros públicos de la RD de querer instaurar un gobierno similar al de su abuelo, ¿qué hay de cierto en esa acusación?

R: Yo no viví en la Era de Trujillo. Nací nueve años después de la caída del régimen. Mi formación académica, política, intelectual sale de las entrañas de la democracia mejor formada del mundo que es allá en los Estados Unidos. No conozco lo que es dictadura. Los planteamientos que hacemos en el programa de gobierno son para fortalecer la democracia en la RD, que sirva como legado principal a toda la ciudadanía, con la descentralización del Estado. El modelo de institucionalidad gubernamental que nosotros exhibimos hoy nace en 1930, con el gobierno de Trujillo, pero es un modelo arcaico que se tiene que cambiar para darle paso a una verdadera democracia, y eso es lo que estamos abogando.

 

P: Entonces, ¿se desliga usted por completo del modelo de lo que fue el gobierno de Trujillo?

R: Creo que lo que tenemos que hacer es revisar no sólo los aspectos positivos del gobierno de Trujillo, sino de todos los gobiernos que han pasado por RD, en la aplicación de una verdadera administración pública, y volverlos a retomar. Es la obligación de RD y de todos los gobiernos del mundo.

 

P: Hace meses usted hablaba, en materia de política exterior, de romper relaciones con Cuba, Venezuela y otros países socialistas, ¿mantiene esa posición o ha variado su punto de vista?

R: En ese momento yo hablaba del rompimiento de las relaciones diplomáticas con Taiwán, que tenía una historia de 75 años. El gobierno de ese país había favorecido a RD en materia de desarrollo, ofreciendo préstamos, dádivas y eso no se puede negar. El gobierno de Danilo Medina, en una decisión para favorecer a sus funcionarios, ha hecho un pacto con China, que viene con un préstamo de $3,000 millones de dólares para el gobierno dominicano. No tengo ningún tipo de objeción en materia diplomática. Tenemos que buscar soluciones a todos los problemas y, si podemos conseguir apoyo de todos los países del mundo, pues bien, siempre y cuando esos acuerdos no cambien el proceder de RD.

 

P: Usted contempla la posibilidad, al estilo Donald Trump, de construir un muro para separar a RD de Haití y así evitar el flujo de nacionales haitianos que ingresan irregularmente al país, ¿qué podría decir sobre eso?

R: Tenemos la responsabilidad de proteger nuestras delimitaciones fronterizas. Hay 3,000,000 de haitianos malamente contados en RD. Tenemos la obligación de empezar un proceso inmediato de repatriación de todos los nacionales haitianos que estén asentados de manera irregular en RD. Después de eso, darles la posibilidad de ingresar con una visa de trabajo y hacer que se respeten las leyes. Tenemos que proteger a las futuras generaciones de la invasión haitiana, por lo que vamos a construir un muro de norte a sur. El costo, entre $350 y $700 millones de dólares, lo cual representa una tercera parte de lo que cuesta al gobierno dominicano el peso de esa invasión todos los años.

 

 

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“Tenemos que proteger a las futuras generaciones de la invasión haitiana, por lo que vamos a construir un muro de norte a sur”, dijo el candidato presidencial Ramfis Domínguez Trujillo

 

 

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Fue el número de años que duró la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana