Canadá y la Unión Europea avanzan hacia una nueva etapa de cooperación económica y tecnológica con la preparación de acuerdos destinados a fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos, impulsar la inteligencia artificial y facilitar el comercio digital entre ambos mercados.
Las iniciativas forman parte de la cumbre bilateral que concluye este viernes 30 de octubre en Montreal, donde el primer ministro Mark Carney se reúne con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
El encuentro busca establecer una Alianza para el Futuro que permita a Canadá y a los 27 países europeos ampliar sus oportunidades económicas y reducir la vulnerabilidad frente a las tensiones comerciales internacionales.
Uno de los aspectos más importantes de las conversaciones es la cooperación en minerales críticos, recursos indispensables para fabricar baterías, vehículos eléctricos, turbinas eólicas y numerosos componentes tecnológicos.
Canadá dispone de importantes reservas minerales, mientras Europa necesita asegurar proveedores confiables para reducir su dependencia de mercados externos, especialmente China.
Entre las medidas previstas figura un acuerdo que permitiría al Banco Europeo de Inversiones respaldar proyectos canadienses relacionados con la extracción y procesamiento de estos materiales.
La iniciativa podría facilitar inversiones en infraestructura, una de las principales dificultades que enfrenta el desarrollo de nuevos proyectos mineros en Canadá.
Otro sector prioritario es la inteligencia artificial, donde ambos socios buscan fortalecer sus capacidades tecnológicas y reducir la dependencia de las principales compañías estadounidenses y chinas.
Von der Leyen anunció que Europa abriría sus instalaciones de supercomputación a investigadores, empresas y nuevas compañías tecnológicas canadienses, ampliando las posibilidades de desarrollar proyectos conjuntos.
En este contexto, el gobierno canadiense anunció el jueves una inversión de 1,600 millones de dólares en Cohere, empresa canadiense especializada en inteligencia artificial.
La compañía mantiene una colaboración con la firma alemana Aleph Alpha, considerada por Carney como un ejemplo de las oportunidades que pueden surgir mediante una mayor cooperación transatlántica.
Las negociaciones también contemplan un acuerdo de comercio digital destinado a facilitar las transacciones electrónicas y reducir determinados costos administrativos para empresas que operan entre Canadá y Europa.
Estas medidas podrían beneficiar especialmente a pequeñas y medianas empresas interesadas en ampliar sus exportaciones mediante plataformas digitales.
En el ámbito educativo, los gobiernos estudian mecanismos para facilitar la participación canadiense en Erasmus+, programa europeo que promueve intercambios estudiantiles y experiencias académicas internacionales.
También se analiza una posible colaboración con Galileo, el sistema europeo de navegación satelital, como parte de los esfuerzos para fortalecer la autonomía tecnológica.
La nueva alianza se desarrolla en un contexto internacional marcado por los aranceles estadounidenses y la creciente competencia económica entre las principales potencias.
Aunque Canadá y Europa ya mantienen importantes vínculos comerciales mediante el acuerdo CETA, ambas partes consideran necesario ampliar la cooperación hacia sectores estratégicos.
La presidenta de la Comisión Europea ha planteado incluso la posibilidad de establecer una categoría especial de asociación para Canadá, aunque esta denominación todavía no cuenta con reconocimiento formal dentro de los tratados europeos.
Carney ha señalado que lo fundamental no es el nombre de la relación, sino los beneficios concretos que pueda proporcionar a ciudadanos y empresas.
Para Ontario, una mayor cooperación con Europa podría generar oportunidades relacionadas con la industria automotriz, la fabricación de baterías, la minería, la investigación y el desarrollo tecnológico.
Sin embargo, los anuncios previstos deberán traducirse posteriormente en acuerdos aplicables, inversiones y proyectos específicos.
Al concluir la cumbre de Montreal, los gobiernos buscarán definir los próximos pasos de una alianza que podría transformar las relaciones económicas y estratégicas de Canadá durante los próximos años.










