OTTAWA, CANADÁ — El primer ministro Mark Carney aseguró que las conversaciones comerciales entre Canadá y Estados Unidos han comenzado a mostrar avances importantes, después de que Washington redujera algunas de sus exigencias y ofreciera condiciones más favorables para alcanzar un acuerdo bilateral.
Durante declaraciones realizadas el martes 3 de noviembre, mientras participaba en una reunión de líderes de la Commonwealth en Antigua y Barbuda, Carney explicó que las negociaciones han adquirido mayor intensidad después de su reciente conversación telefónica con el presidente estadounidense Donald Trump.
El primer ministro señaló que Estados Unidos está pidiendo menos concesiones y ofreciendo mayores beneficios, aunque advirtió que todavía existen diferencias importantes que deben resolverse antes de alcanzar un acuerdo definitivo.
Uno de los avances más significativos está relacionado con la soberanía canadiense y su capacidad para establecer relaciones comerciales independientes.
Según Carney, los negociadores estadounidenses han retirado propuestas que podrían haber limitado la libertad de Canadá para firmar acuerdos comerciales con otros países.
También se han producido cambios en las exigencias relacionadas con la protección del idioma francés y la cultura canadiense, consideradas por Ottawa condiciones fundamentales que no estaba dispuesta a negociar.
Estos asuntos habían contribuido al fracaso de las conversaciones comerciales en agosto, cuando el gobierno canadiense decidió abandonar las negociaciones por considerar que las condiciones propuestas resultaban desfavorables para el país.
En aquel momento, Carney advirtió que aceptar determinadas exigencias estadounidenses habría comprometido sectores económicos estratégicos y limitado la capacidad de Canadá para tomar decisiones independientes.
La nueva disposición de Washington representa, por tanto, un cambio relevante respecto a las posiciones anteriores.
Sin embargo, continúan pendientes asuntos económicos importantes, particularmente los aranceles aplicados a productos canadienses como acero, aluminio, automóviles y madera.
Estos gravámenes han generado dificultades para numerosas empresas exportadoras y han aumentado la incertidumbre sobre futuras inversiones.
En Ontario, la industria automotriz es especialmente vulnerable debido a la estrecha integración de las plantas manufactureras canadienses y estadounidenses.
La producción de vehículos y componentes depende de cadenas de suministro que atraviesan repetidamente la frontera, por lo que las restricciones comerciales pueden aumentar costos y afectar puestos de trabajo.
Carney explicó que las conversaciones no dependen exclusivamente de reuniones presenciales entre negociadores, ya que existen canales de comunicación activos entre ambos gobiernos.
El objetivo canadiense continúa siendo alcanzar un acuerdo que proteja los intereses nacionales y establezca incentivos para garantizar que ambas partes respeten sus compromisos.
Por su parte, Trump declaró recientemente que considera próxima la firma de un acuerdo comercial y expresó optimismo sobre los beneficios que podría representar para Estados Unidos.
No obstante, las autoridades canadienses mantienen una posición más cautelosa y recuerdan que todavía no existe un documento definitivo.
El nuevo escenario político estadounidense también podría influir en las conversaciones, después de que los demócratas consiguieran recuperar el control de ambas cámaras del Congreso en las elecciones del 3 de noviembre.
Sin embargo, el ministro canadiense Dominic LeBlanc señaló que esos resultados no modificarán las prioridades comerciales de Ottawa.
LeBlanc tiene previsto mantener nuevos contactos con funcionarios estadounidenses para continuar las negociaciones.
Mientras tanto, Canadá sigue fortaleciendo sus relaciones económicas con Europa y otros mercados internacionales como parte de su estrategia de diversificación comercial.
Aunque todavía no se ha anunciado una fecha para concluir las conversaciones, las declaraciones de Carney indican que ambas partes han comenzado a superar algunos de los obstáculos que anteriormente impedían avanzar.
Para las empresas y trabajadores canadienses, un acuerdo que reduzca los aranceles y proporcione mayor estabilidad comercial podría representar un alivio importante después de meses de incertidumbre económica.







