WASHINGTON, ESTADOS UNIDOS — El presidente Donald Trump advirtió que podría convertirse en “Mr. Veto” si el Partido Demócrata logra controlar el Congreso estadounidense después de las elecciones legislativas del martes 3 de noviembre, anticipando una etapa de enfrentamientos políticos entre la Casa Blanca y el poder legislativo.
Durante una entrevista con la periodista Miranda Devine, del New York Post, difundida parcialmente el domingo 1 de noviembre, Trump explicó que utilizaría su autoridad presidencial para rechazar proyectos de ley impulsados por una eventual mayoría demócrata.
El mandatario sostuvo que, si los demócratas consiguen suficientes escaños para controlar ambas cámaras, estaría dispuesto a vetar las propuestas legislativas con las que no estuviera de acuerdo.
Sin embargo, también reconoció que esa situación podría conducir posteriormente a negociaciones entre los dos partidos para alcanzar compromisos.
Las declaraciones se producen en vísperas de unas elecciones de medio término que determinarán el equilibrio de poder político en Washington durante los próximos dos años.
Los estadounidenses elegirán a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes y renovarán aproximadamente un tercio de los escaños del Senado.
Actualmente, los republicanos mantienen el control de ambas cámaras, una situación que ha facilitado la aprobación de diferentes prioridades legislativas de la administración Trump.
Si los demócratas consiguen una mayoría en una o ambas cámaras, podrían obstaculizar nuevas propuestas presidenciales, ejercer mayor supervisión sobre el gobierno y promover investigaciones parlamentarias.
El veto presidencial constituye una facultad establecida en la Constitución estadounidense que permite al presidente rechazar proyectos legislativos aprobados por el Congreso.
Sin embargo, ese poder no es absoluto. Los legisladores pueden anular un veto mediante una votación favorable de dos tercios de los miembros presentes y votantes en cada cámara, siempre que se cumplan los requisitos constitucionales.
Durante su primer mandato, Trump ya experimentó las dificultades de gobernar con un Congreso dividido, después de que los demócratas recuperaran el control de la Cámara de Representantes en las elecciones de 2018.
En aquella etapa se produjeron disputas sobre inmigración, presupuesto federal, seguridad fronteriza y supervisión de las actuaciones de la administración.
Según un informe de Reuters, funcionarios de la Casa Blanca también han estado examinando alternativas para continuar impulsando determinadas políticas mediante órdenes ejecutivas y otras facultades administrativas si cambia la composición del Congreso.
Entre las áreas consideradas figuran inmigración, comercio internacional, aranceles y gasto federal.
No obstante, las órdenes ejecutivas están sujetas a límites legales, pueden ser impugnadas ante los tribunales y no sustituyen las atribuciones legislativas del Congreso.
Para Canadá, el resultado electoral estadounidense también reviste importancia debido a las tensiones comerciales y arancelarias que afectan las relaciones entre ambos países.
Las decisiones del gobierno estadounidense sobre impuestos a las importaciones, comercio automotriz y política industrial pueden tener consecuencias para empresas y trabajadores canadienses, particularmente en Ontario.
Un Congreso dividido podría modificar las negociaciones políticas sobre algunas de estas materias, aunque no necesariamente eliminaría las facultades comerciales que corresponden al presidente bajo las leyes vigentes.
Las declaraciones de Trump también reflejan que el mandatario contempla la posibilidad de alcanzar acuerdos con sus adversarios políticos, incluso después de un período de confrontación legislativa.
Por ahora, el resultado de las elecciones permanece pendiente y será la votación del 3 de noviembre la que determine la nueva distribución de escaños.
Más allá de quién controle el Congreso, los próximos dos años podrían estar marcados por decisiones importantes sobre el presupuesto, la inmigración, la política comercial y las relaciones internacionales de Estados Unidos.







