Canadá se encamina hacia un período de crecimiento económico más lento, mayores déficits y un fuerte aumento de los costos asociados con la deuda pública, según nuevas proyecciones de la Oficina Parlamentaria de Presupuesto, publicadas a pocas semanas de que el gobierno del primer ministro Mark Carney presente su próximo presupuesto federal.
El Parliamentary Budget Office, PBO, redujo este martes sus previsiones de crecimiento económico para Canadá y advirtió que el gobierno tendrá que pedir prestado considerablemente más dinero durante los próximos cinco años de lo que se anticipaba apenas unos meses atrás.
La economía canadiense crecerá solamente 0.9% durante 2026, de acuerdo con la nueva proyección, frente al 1.1% estimado en junio.
Para 2027, el crecimiento del producto interno bruto real será de aproximadamente 1.5%, ligeramente inferior al 1.6% previsto anteriormente.
El organismo atribuye principalmente el deterioro de las perspectivas al aumento de las barreras comerciales entre Canadá y Estados Unidos, incluyendo nuevas tarifas estadounidenses y las medidas de represalia adoptadas por Ottawa.
Si las medidas comerciales introducidas desde comienzos de 2025 permanecieran vigentes, el PBO estima que podrían reducir el tamaño de la economía canadiense real aproximadamente 1.4% durante los próximos cinco años, comparado con una situación en la que esas barreras comerciales no hubieran sido establecidas.
La advertencia llega en un momento particularmente importante para Ottawa.
El ministro de Finanzas y Revenu National, François-Philippe Champagne, confirmó este martes que el gobierno presentará el Budget 2026 el próximo 5 de noviembre.
Será el segundo presupuesto del gobierno de Carney y deberá equilibrar las promesas de inversión en infraestructura, defensa, vivienda y crecimiento económico con una situación fiscal cada vez más exigente.
El PBO proyecta que el déficit federal será de aproximadamente $63.3 mil millones durante el año fiscal 2026-27.
Un año después, en 2027-28, el déficit podría alcanzar un máximo de $70.2 mil millones antes de disminuir gradualmente, aunque permanecería por encima de $63 mil millones durante todo el período de proyección.
Para 2030-31, el déficit todavía sería aproximadamente $67.8 mil millones, unos $9.5 mil millones más alto que lo calculado por el organismo en junio.
En conjunto, los déficits acumulados durante los próximos cinco años alcanzarían aproximadamente $333.3 mil millones.
Sin embargo, la cantidad que Ottawa deberá pedir prestada será mucho mayor.
El PBO calcula que el gobierno federal necesitará aproximadamente $732.9 mil millones en nuevos préstamos durante ese mismo período.
La diferencia se explica porque el gobierno también obtiene financiamiento para préstamos a Crown corporations, inversiones de capital, compras militares y otros activos financieros que requieren efectivo aunque no necesariamente aparezcan inmediatamente como gasto dentro del déficit presupuestario.
Uno de los mayores desafíos será el creciente costo de pagar intereses sobre la deuda.
Los cargos por deuda pública, que fueron aproximadamente $24.5 mil millones en 2021-22, alcanzarán unos $59.3 mil millones durante el actual año fiscal.
Para 2030-31 podrían llegar a $83 mil millones anuales.
Esto convertiría los intereses de la deuda en una de las áreas de gasto federal con mayor crecimiento.
En términos individuales, el PBO calcula que los costos de intereses equivaldrán a aproximadamente $1,419 por habitante durante 2026-27 y podrían aumentar hasta $1,952 por persona en 2030-31.
La deuda federal por habitante también aumentaría desde aproximadamente $33,436 este año hasta $39,191 al final del período proyectado.
Aunque el crecimiento económico real se ha debilitado, Ottawa está recibiendo temporalmente mayores ingresos fiscales debido a otro fenómeno: el aumento de los precios.
Los precios más elevados del petróleo y otras materias primas han impulsado el valor nominal de la economía canadiense, aumentando la base sobre la cual el gobierno recauda impuestos.
Esto generó aproximadamente $37.4 mil millones adicionales de espacio fiscal en comparación con la estimación realizada en junio.
Sin embargo, ese beneficio ha sido más que absorbido por nuevas medidas anunciadas por el gobierno desde la actualización económica de primavera.
El PBO calcula que esas decisiones tendrán un costo aproximado de $52.6 mil millones durante los próximos cinco años.
La mayor de ellas es la Productivity Mega Deduction, un conjunto de incentivos fiscales destinados a estimular la inversión empresarial, cuyo costo se estima en aproximadamente $36 mil millones.
El gobierno de Carney ha defendido un enfoque que permite utilizar mayor endeudamiento para financiar inversiones que, según sostiene, aumentarán la productividad y la capacidad económica de Canadá a largo plazo.
El PBO señala que el éxito de esa estrategia dependerá precisamente de que esas inversiones produzcan mayor crecimiento futuro.
La deuda federal como proporción de la economía también continuará aumentando.
El organismo espera que la relación deuda-PIB pase de aproximadamente 40.8% en 2026-27 a 42.6% en 2030-31.
Como resultado, Ottawa cumpliría solamente uno de los dos objetivos fiscales establecidos por el gobierno.
El presupuesto operativo podría alcanzar un superávit de aproximadamente $6.2 mil millones en 2028-29, pero el gobierno no cumpliría su compromiso de mantener una relación déficit-PIB descendente cada año.
El PBO aclaró que sus cálculos reflejan solamente las políticas anunciadas hasta ahora y no incluyen nuevas medidas que puedan aparecer en el presupuesto del 5 de noviembre.
Eso significa que las cifras podrían cambiar nuevamente dependiendo de cuánto decida gastar, invertir o recaudar el gobierno federal.
Para los canadienses, el nuevo informe refleja un problema que tendrá cada vez mayor importancia en los próximos presupuestos: cuanto más dinero se destine al pago de intereses, menos flexibilidad tendrá Ottawa para financiar programas, reducir impuestos o responder a futuras crisis económicas.
La presentación del presupuesto dentro de poco más de dos semanas mostrará cómo el gobierno de Carney pretende continuar su agenda de grandes inversiones mientras enfrenta una economía más lenta, mayores necesidades de financiamiento y un costo de la deuda que continúa aumentando.












