La temporada de cosecha avanza en la región vinícola de Niagara en medio de un panorama muy diferente para sus productores: algunas bodegas reportan una fuerte demanda por vinos canadienses, mientras otras aseguran que las consecuencias de la guerra comercial con Estados Unidos están amenazando su supervivencia.
Meses de aranceles, restricciones comerciales y cambios en los hábitos de los consumidores han transformado rápidamente el mercado para una industria profundamente vinculada tanto al turismo como al comercio internacional.
Para algunos productores, el creciente interés de los canadienses por comprar productos nacionales ha representado una importante oportunidad.
Kevin Watson, presidente de Grape Growers of Ontario y productor de Niagara-on-the-Lake, asegura que la demanda por uvas locales ha aumentado considerablemente.
Hace aproximadamente tres años, Ontario tenía un excedente cercano a 5,000 toneladas métricas de uvas. Actualmente, según Watson, la situación se ha invertido y existe escasez de determinadas variedades.
El productor atribuye buena parte del cambio a consumidores que, en medio de las tensiones comerciales con Estados Unidos, han optado por buscar vinos producidos dentro del país.
Los datos de la industria muestran señales similares.
Durante los 12 meses terminados en marzo de 2026, las ventas de vino de Ontario aumentaron 4.8% en valor y 0.9% en volumen.
Los vinos VQA —el sistema que certifica que un vino ha sido elaborado con uvas cultivadas en Ontario— registraron especialmente buenos resultados a través de la LCBO.
Sin embargo, el crecimiento no está llegando de la misma forma a todas las empresas.
En Pelham Family Estate Winery, su propietario Paul Speck se muestra optimista. Además de una buena cosecha, afirma que clientes internacionales de mercados como Bélgica y Dinamarca están mostrando mayor interés por los vinos canadienses mientras algunos consumidores reducen sus compras de productos estadounidenses.
Para otros empresarios de Niagara, la experiencia ha sido completamente diferente.
John Kocsis y su esposa, propietarios de Atlantis Niagara Wines, dicen enfrentar una situación extremadamente difícil.
Su negocio está orientado principalmente al turismo y a productos premium, incluyendo icewine. Después de años complicados durante la pandemia, las ventas finalmente habían comenzado a recuperarse en 2024.
La llegada de nuevas tensiones comerciales en 2025 interrumpió esa recuperación.
Kocsis sostiene que gran parte de su modelo de negocio depende de turistas que visitan Niagara, compran vinos y posteriormente los llevan a sus países de origen o continúan adquiriéndolos desde el extranjero.
Las restricciones comerciales y la incertidumbre relacionada con las ventas transfronterizas han reducido esas oportunidades.
El empresario asegura que después de haber invertido sus recursos en la operación resulta muy difícil cambiar completamente de estrategia.
“Básicamente nos están obligando a cerrar”, dijo al describir la situación que atraviesa su empresa.
La experiencia refleja una de las contradicciones actuales de la industria.
Mientras la campaña informal de Compre Canadiense está ayudando a productores que venden grandes volúmenes dentro de Canadá, negocios pequeños que dependen del turismo, de tiendas ubicadas en las propias bodegas o de mercados internacionales continúan enfrentando importantes dificultades.
Las cifras de Wine Growers Ontario reflejan esa diferencia.
Aunque las ventas generales aumentaron, las realizadas directamente en las tiendas de las bodegas disminuyeron considerablemente. En valor, esas ventas cayeron más de 16%, mientras que en volumen la disminución superó 20%.
Esto significa que dos bodegas ubicadas a pocos kilómetros de distancia pueden experimentar realidades económicas completamente distintas dependiendo de dónde venden sus productos y del tipo de clientes que atienden.
La cosecha de 2026 ofrece, por lo menos desde el punto de vista agrícola, algunas razones para el optimismo.
Productores señalan que las condiciones han sido generalmente favorables y que las uvas están llegando en buenas condiciones a las bodegas. La cosecha continuará durante el otoño y, para determinadas variedades destinadas a vinos especiales, puede extenderse aún más.
Niagara representa una de las regiones vinícolas más importantes de Canadá y el sector genera empleos no solamente en viñedos y bodegas, sino también en restaurantes, hoteles, transporte y turismo.
Lo que ocurra durante los próximos meses dependerá en buena medida de cuánto continúe creciendo el apoyo de los consumidores canadienses y de cómo evolucione la relación comercial con Estados Unidos.
Por ahora, la vendimia de 2026 está dejando dos imágenes muy diferentes de la misma industria: productores que después de años de excedentes ahora necesitan más uvas y pequeñas bodegas que luchan por mantenerse abiertas.











