OTTAWA — La Casa Blanca aseguró que el presidente estadounidense Donald Trump ha hecho “más que nadie” para proteger a Canadá, en respuesta a declaraciones del primer ministro Mark Carney sobre la necesidad de considerar incluso el escenario extremadamente improbable de una acción militar estadounidense contra territorio canadiense.
Anna Kelly, principal subsecretaria de prensa de la Casa Blanca, hizo la afirmación en una declaración enviada a The Globe and Mail después de que Carney explicara al New York Times que, como jefe de gobierno, había considerado lo que denominó un “extreme tail risk”, expresión utilizada en gestión de riesgos para describir un acontecimiento muy improbable pero potencialmente devastador. Carney aclaró que una acción militar estadounidense no constituye el escenario esperado, pero sostuvo que sería irresponsable no analizar posibilidades extremas.
La Casa Blanca respondió argumentando que Trump ha contribuido a la protección de Canadá mediante iniciativas de defensa continental. Kelly mencionó específicamente el proyecto estadounidense Golden Dome, concebido para integrar y ampliar capacidades de defensa contra misiles balísticos, de crucero e hipersónicos, además de otras amenazas aéreas. Según la funcionaria, ese sistema ayudaría a proteger tanto a Estados Unidos como a Canadá.
Canadá, sin embargo, todavía se encuentra evaluando posibles formas de cooperación con Washington en materia de defensa integrada aérea y antimisiles. Documentos del Departamento de Defensa Nacional señalan que funcionarios canadienses estudian opciones para asegurar que las futuras inversiones de ambos países sean complementarias, pero no describen una participación canadiense definitiva en Golden Dome.
La cooperación militar entre los dos países tiene una historia de décadas. Canadá y Estados Unidos operan conjuntamente el North American Aerospace Defense Command, NORAD, creado en 1958 para vigilar y defender el espacio aéreo norteamericano. Las fuerzas de ambos países realizan regularmente ejercicios conjuntos, comparten información y mantienen personal integrado dentro de la estructura binacional.
La respuesta de Washington se produce, sin embargo, en medio de una relación bilateral especialmente tensa. Carney y Trump mantienen profundas diferencias comerciales, y Canadá suspendió las negociaciones con Estados Unidos en agosto después de considerar insuficiente la propuesta estadounidense. Posteriormente, ambos países impusieron nuevas medidas arancelarias y comerciales.
Kelly también presentó la oferta comercial de Trump como otro ejemplo de apoyo a Canadá, describiéndola como una propuesta beneficiosa para ambos países. Carney había caracterizado anteriormente esa oferta de manera muy diferente, afirmando que exigía demasiado de Canadá y ofrecía demasiado poco a cambio.
El ministro de Defensa, David McGuinty, restó dramatismo a las declaraciones del primer ministro y señaló que analizar diferentes escenarios de riesgo forma parte de las funciones normales de cualquier fuerza militar. También coincidió en describir la posibilidad de una acción estadounidense como un riesgo remoto.
Al mismo tiempo, Canadá continúa reforzando sus propias capacidades de defensa y diversificando sus alianzas. El gobierno mantiene importantes inversiones para modernizar NORAD y recientemente ha profundizado la cooperación militar con países europeos.
El intercambio entre Ottawa y Washington refleja una relación compleja en la que continúan coexistiendo una profunda cooperación militar y de seguridad con crecientes desacuerdos políticos y comerciales.











