Decenas de líderes mundiales comienzan a llegar a Nueva York para participar en la 81ª Asamblea General de las Naciones Unidas, en una semana de alto nivel marcada por las guerras en Ucrania y Medio Oriente, la seguridad energética, la inteligencia artificial y un creciente debate sobre la eficacia del sistema multilateral.
El debate general comenzará el 22 de septiembre y se extenderá hasta el 26, con una jornada adicional el 28. La ONU ha convocado además reuniones de alto nivel sobre cambio climático, aumento del nivel del mar, preparación para futuras pandemias y desarme nuclear.
Según Reuters, cerca de 130 jefes de Estado y de gobierno participarán en la semana de alto nivel, aunque el encuentro ocurre en momentos de creciente escepticismo sobre la capacidad de Naciones Unidas para resolver conflictos prolongados. El secretario general António Guterres ha insistido en que la organización sigue siendo necesaria precisamente porque las grandes potencias muestran cada vez más dificultades para actuar de manera coordinada.
La guerra en Ucrania volverá a ocupar un lugar central. El presidente Volodymyr Zelenskyy y el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, figuran entre los dirigentes que participarán en las sesiones. El conflicto continúa afectando no solo a Europa, sino también a los mercados mundiales de alimentos, energía y transporte.
En Medio Oriente, la atención estará concentrada en la prolongada confrontación entre Estados Unidos, Israel e Irán, así como en la creciente influencia de los hutíes sobre rutas marítimas estratégicas. Trump ha dicho recientemente que espera que el conflicto con Irán se acerque a su fin, aunque hasta ahora no existe un acuerdo definitivo.
El presidente estadounidense Donald Trump viajará a Nueva York para participar durante dos días en la Asamblea General y tiene previsto sostener varias reuniones bilaterales. Entre ellas figuran encuentros con líderes de Ucrania, Reino Unido, Japón e Irak, además de conversaciones con países del Golfo sobre el conflicto con Irán.
La presencia de Trump también será observada con atención por su relación tensa con Naciones Unidas. Su administración ha reducido financiamiento y se ha retirado de algunos organismos internacionales, al mismo tiempo que cuestiona con frecuencia la utilidad de instituciones multilaterales.
Otro de los temas que tendrá una presencia mucho mayor este año será la inteligencia artificial.
El secretario general Guterres ha advertido que el rápido desarrollo de la IA plantea riesgos para la seguridad internacional y requiere nuevas formas de cooperación global. Durante la semana de la Asamblea General también está prevista una sesión del Consejo de Seguridad dedicada específicamente a las implicaciones de la inteligencia artificial para la paz y la seguridad.
La agenda llega además en un momento delicado para los mercados energéticos. El petróleo continúa reaccionando a cualquier señal de escalada o posible negociación con Irán, mientras ataques contra infraestructura saudita y las rutas del Golfo mantienen elevada la incertidumbre. Este lunes, el Brent cayó hasta aproximadamente US$101 por barril ante expectativas de posibles avances diplomáticos, aunque los riesgos de nuevas interrupciones de suministro permanecen altos.
Para Canadá, la reunión ofrece otra oportunidad de fortalecer relaciones con Europa y otras potencias medias en momentos en que Ottawa intenta diversificar su política exterior y económica. Esa estrategia coincide con el creciente interés de varios países por formar alianzas entre democracias capaces de reducir su dependencia de grandes potencias y cadenas de suministro vulnerables.
La Asamblea General no tiene autoridad para imponer soluciones militares o acuerdos de paz, pero continúa siendo uno de los pocos foros donde prácticamente todos los gobiernos del mundo pueden encontrarse directamente.
En un año dominado por guerras, tensiones comerciales y transformaciones tecnológicas, el encuentro de Nueva York será una prueba de hasta qué punto la diplomacia multilateral todavía puede producir acuerdos concretos en un escenario internacional cada vez más fragmentado.











