El gobierno de Mark Carney anunció una amplia reforma tributaria destinada a estimular la inversión empresarial en Canadá, permitiendo que las compañías deduzcan inmediatamente el costo de gran parte de sus nuevas inversiones de capital.
La nueva medida, denominada Productivity Mega Deduction, fue presentada este martes durante el Canada Investment Summit en Toronto y busca hacer más atractivo invertir en maquinaria, tecnología, infraestructura y otros activos productivos.
Actualmente, las empresas suelen recuperar fiscalmente el costo de muchos activos a lo largo de varios años mediante las reglas de depreciación conocidas como Capital Cost Allowance. Con el nuevo sistema, gran parte de esas inversiones podría deducirse en su totalidad durante el mismo año en que el activo entra en funcionamiento.
El gobierno estima que aproximadamente dos tercios de las nuevas inversiones en activos de capital podrían acogerse a la deducción inmediata. Entre los bienes elegibles se encuentran maquinaria, equipos, computadoras, infraestructura digital, determinados proyectos energéticos y gastos de desarrollo realizados en Canadá.
La medida aplicaría, en general, a bienes adquiridos a partir del 15 de septiembre de 2026 y tendría carácter permanente, algo que Ottawa considera importante para ofrecer mayor certeza a las empresas que planifican inversiones a largo plazo.
El costo fiscal incremental para el gobierno federal se estima en aproximadamente $36 mil millones durante cinco años, comenzando en 2026-2027. Ottawa sostiene que el incentivo podría generar suficiente actividad económica adicional para compensar parte de ese costo mediante mayor inversión, empleo y crecimiento.
Según las proyecciones del Departamento de Finanzas, el programa podría generar, a largo plazo, hasta $22 mil millones adicionales de actividad económica anual y apoyar hasta 80,000 empleos adicionales por año dentro de una década. Estas cifras son estimaciones gubernamentales y dependerán de cuánto respondan realmente las empresas a los incentivos.
Otro objetivo es mejorar la competitividad tributaria frente a Estados Unidos y otros países.
Ottawa calcula que la tasa efectiva marginal sobre nuevas inversiones empresariales en Canadá podría reducirse a aproximadamente 6.4%, desde alrededor de 13%. El gobierno afirma que esto colocaría a Canadá entre las jurisdicciones más competitivas del G7 para nuevas inversiones.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para movilizar $1 trillón en inversión total durante los próximos cinco años, especialmente en energía, minería, tecnología, infraestructura, defensa y manufactura avanzada. El Canada Investment Summit reunió esta semana en Toronto a grandes fondos internacionales, ejecutivos empresariales y autoridades públicas para promover más de 160 proyectos potenciales.
Ottawa también anunció que acelerará las decisiones tributarias para proyectos de $1 mil millones o más, con el objetivo de que grandes inversionistas conozcan con mayor rapidez las consecuencias fiscales antes de comprometer capital.
No todas las inversiones recibirán deducción inmediata. Algunos edificios, determinados vehículos, franquicias, licencias y ciertos activos regulados permanecerán bajo otras reglas de depreciación.
La apuesta del gobierno llega en un momento en que Canadá intenta fortalecer su economía frente a la guerra comercial con Estados Unidos y reducir su dependencia de un solo mercado.
La gran pregunta será ahora si estos incentivos fiscales logran transformar anuncios y proyectos potenciales en nuevas fábricas, infraestructura, tecnología y empleos concretos dentro del país.











