El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar el tono de la disputa comercial con Canadá al afirmar que Ottawa quiere alcanzar un acuerdo con Washington “muy desesperadamente” y comparar la situación canadiense con la de Irán.
Trump hizo los comentarios el sábado 12 de septiembre durante una visita a Irlanda, cuando periodistas le preguntaron si consideraba retirar a Estados Unidos del acuerdo comercial entre Canadá, Estados Unidos y México, CUSMA. En lugar de anunciar una salida del tratado, Trump aseguró que su relación con México es buena y luego dirigió sus críticas hacia Canadá.
“Canadá quiere hacer un acuerdo muy desesperadamente, igual que Irán quiere hacer un acuerdo muy desesperadamente”, declaró Trump, agregando que, a su juicio, ninguno de los dos países está todavía preparado para cerrar un entendimiento. También ironizó diciendo que esperaba que Canadá apreciara “estar en la misma oración con Irán”.
Más tarde, Trump sugirió que un acuerdo con Canadá podría producirse “fairly soon”, relativamente pronto, si Ottawa responde a sus reclamaciones relacionadas con el comercio agrícola.
El presidente volvió a criticar las políticas canadienses de protección al sector agrícola y aseguró que Canadá debe tratar mejor a los agricultores estadounidenses y eliminar ciertos aranceles. Washington ha cuestionado especialmente el sistema canadiense de gestión de la oferta y las cuotas de importación en productos lácteos.
Sin embargo, el comercio entre ambos países continúa siendo considerablemente más amplio de lo que sugieren algunas de las declaraciones de Trump.
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, USTR, reconoce que Canadá ha sido consistentemente uno de los dos principales socios comerciales estadounidenses. En 2025, el comercio bilateral de bienes y servicios alcanzó aproximadamente US$872.3 mil millones. Canadá fue además uno de los principales destinos de las exportaciones estadounidenses.
Trump afirmó en Irlanda que Estados Unidos prácticamente no necesita productos canadienses y que Canadá realiza casi todos sus negocios con el mercado estadounidense.
Los datos oficiales muestran una relación mucho más interdependiente. Estados Unidos exportó alrededor de US$333.6 mil millones en bienes a Canadá en 2025 e importó aproximadamente US$381.9 mil millones. Washington también registró un superávit de US$27.7 mil millones en servicios con Canadá ese mismo año.
La disputa comercial se intensificó después de que las negociaciones formales entre ambos países se estancaran el 21 de agosto. La administración Trump posteriormente impuso aranceles de 50% sobre casi $28 mil millones en productos canadienses y anunció restricciones adicionales después de que Ottawa respondiera con sus propias medidas.
A pesar del enfrentamiento público, los canales de comunicación permanecen abiertos.
El ministro canadiense responsable del comercio con Estados Unidos, Dominic LeBlanc, confirmó el viernes que actualmente no existen negociaciones comerciales formales ni reuniones programadas en Washington, pero indicó que funcionarios de ambos gobiernos continúan hablando regularmente. LeBlanc dijo haber mantenido varias conversaciones con el representante comercial estadounidense Jamieson Greer y contactos ocasionales con el secretario de Comercio Howard Lutnick.
Ottawa insiste en que cualquier acuerdo debe respetar la soberanía canadiense y responder al interés nacional.
Mientras tanto, Canadá está intensificando sus esfuerzos por reducir su dependencia del mercado estadounidense. Este lunes, el primer ministro Mark Carney recibió en Toronto a cientos de importantes inversionistas internacionales como parte del primer Canada Investment Summit, con el objetivo de atraer nuevo capital hacia energía, minería, infraestructura, tecnología y manufactura.
El gobierno también está buscando fortalecer sus relaciones comerciales y estratégicas con Europa y otros mercados internacionales, precisamente mientras la relación con Washington atraviesa una de sus etapas más tensas en décadas.
Las declaraciones de Trump en Irlanda dejan abierta la posibilidad de que las conversaciones puedan reanudarse.
Sin embargo, el comentario que equiparó a Canadá con Irán muestra que, aun cuando ambas partes mantienen contactos detrás de escena, la retórica entre dos de los socios comerciales históricamente más estrechos del mundo continúa siendo extraordinariamente confrontacional.











