Decenas de ciclistas recorrieron las calles de Toronto este sábado para protestar contra los planes del gobierno de Doug Ford de retirar carriles protegidos de algunas de las principales arterias de la ciudad, en una disputa que enfrenta al gobierno provincial con defensores de la movilidad activa y autoridades municipales.
La manifestación, organizada con participación de Cycle Toronto, tuvo un objetivo particular: demostrar qué ocurriría si los ciclistas fueran obligados a utilizar calles secundarias en lugar de corredores como Bloor Street. Los participantes evitaron deliberadamente los carriles protegidos y siguieron rutas alternativas por calles residenciales y senderos.
Según los organizadores, un recorrido que habría sido relativamente directo por Bloor terminó convirtiéndose en un trayecto de aproximadamente nueve kilómetros, con pendientes, desvíos y condiciones que consideraron poco prácticas para desplazamientos cotidianos. Algunos participantes señalaron que la ruta alternativa llegó a ser casi el doble de larga.
“Doug Ford, stay in your lane” —“Doug Ford, manténgase en su carril”— fue uno de los mensajes de la protesta. El diputado provincial del NDP por Parkdale–High Park, Alex Gilmour, participó en el recorrido y sostuvo que las decisiones sobre infraestructura vial local deberían permanecer principalmente en manos del gobierno municipal.
La controversia se remonta a la legislación provincial Reducing Gridlock, Saving You Time Act, aprobada en 2024. La ley ordena al Ministerio de Transporte retirar carriles para bicicletas en determinados tramos de Bloor Street, University Avenue y Yonge Street y devolver ese espacio a los vehículos motorizados. También otorga a la provincia facultades para revisar otros proyectos municipales que hayan eliminado carriles de circulación para instalar infraestructura ciclista.
El proyecto estuvo detenido después de que un tribunal inferior concluyera que la eliminación prevista podía crear riesgos inconstitucionales para la seguridad de los ciclistas. Sin embargo, el Ontario Court of Appeal revocó esa decisión en agosto, permitiendo al gobierno provincial seguir adelante. La provincia sostiene que el diseño de las carreteras constituye una cuestión de política pública que corresponde decidir a los gobiernos electos.
El 1 de septiembre, Ontario anunció formalmente una solicitud de propuestas para estudiar opciones destinadas a restaurar carriles para automóviles en sectores de Bloor Street, Yonge Street, University Avenue, Queen’s Park, Queen’s Park Crescent y Avenue Road. El proceso también deberá considerar si algunos carriles para bicicletas pueden mantenerse o modificarse siempre que, según la provincia, no agraven la congestión.
El ministro de Transporte, Prabmeet Sarkaria, sostiene que el gobierno recibió un mandato para combatir el congestionamiento y recuperar capacidad para vehículos en las principales vías. La provincia cita un estudio que estima que la congestión cuesta aproximadamente $56 mil millones anuales a la economía de Ontario.
La alcaldesa Olivia Chow, por su parte, ha indicado que Toronto presentó a la provincia una alternativa que permitiría recuperar capacidad vehicular y mantener simultáneamente infraestructura protegida para ciclistas, pero Ontario rechazó esa propuesta.
Para quienes participaron en la protesta, la discusión no se limita a tiempos de desplazamiento. Sostienen que los carriles protegidos permiten que niños, adultos mayores y personas que no se consideran ciclistas experimentados puedan utilizar la bicicleta con mayor seguridad.
El debate continuará mientras Ontario avanza con sus estudios y trabajos preliminares. Lo que comenzó como una discusión sobre congestión se ha convertido así en una disputa más amplia sobre quién debe decidir cómo se utilizan las calles de Toronto y cómo equilibrar automóviles, bicicletas y seguridad vial.











