Con el regreso a clases, distintas comunidades canadienses están impulsando una propuesta que cambiaría una de las escenas más habituales de cada mañana: largas filas de automóviles dejando niños directamente frente a las escuelas.
La iniciativa, conocida como School Streets, consiste en cerrar temporalmente al tránsito una calle o un segmento frente a una escuela durante los horarios de entrada y salida. Barreras y señalización impiden el acceso de vehículos mientras se incentiva a estudiantes y familias a caminar, utilizar bicicleta o estacionarse a cierta distancia y completar a pie el último tramo del recorrido.
En Mississauga, estudiantes de Sts. Peter and Paul Catholic Elementary School participaron durante la primavera en uno de estos proyectos piloto. La calle utilizada habitualmente para dejar y recoger alumnos fue cerrada durante períodos determinados y convertida en un espacio donde los niños podían caminar, montar bicicleta e incluso permanecer socializando después de las clases.
La iniciativa forma parte del National Active School Streets Initiative, coordinado por Green Communities Canada y financiado por la Public Health Agency of Canada. El proyecto funciona entre 2024 y 2027 y contempla implementar hasta 35 School Streets en British Columbia, Alberta, Manitoba, Ontario, Quebec y New Brunswick.
Sus promotores argumentan que la concentración de vehículos frente a las escuelas genera riesgos precisamente en los momentos en que existe una mayor cantidad de niños caminando.
La investigación también está aportando evidencia sobre sus posibles beneficios. Un estudio de cuatro proyectos piloto en el Greater Toronto Area encontró una reducción aproximada de 35% en el uso de vehículos, una caída de 31% en las emisiones relacionadas con automóviles y una disminución de hasta 93% en la contaminación ambiental medida dentro de los límites escolares durante los períodos estudiados.
Además de mejorar la calidad del aire, investigadores consideran que estas zonas pueden promover actividad física y ofrecer mayor independencia a los niños para caminar o desplazarse en bicicleta.
Sin embargo, llevar la idea a la práctica no siempre ha sido sencillo.
En Corliss Public School, en Mississauga, un proyecto que comenzó en septiembre de 2025 fue suspendido semanas después tras una petición de padres preocupados por los cierres, los desvíos de vehículos y el posible traslado de la congestión hacia calles cercanas.
Investigadores que han estudiado estas experiencias reconocen que una implementación deficiente puede generar confusión inicialmente. Señalan que las comunidades necesitan planes claros para desviar vehículos, espacios alternativos de estacionamiento y comunicación previa con padres y residentes.
No obstante, estudios recientes realizados alrededor de proyectos piloto en Mississauga no encontraron evidencia de que las School Streets aumentaran la conducción peligrosa en calles vecinas. Por el contrario, se observaron más vehículos respetando los límites de velocidad y una mayor tendencia de conductores a ceder el paso a peatones.
Vancouver mantiene una de las experiencias más desarrolladas del país. En 2026, 93% de los estudiantes de primaria consultados en escuelas participantes dijeron sentirse más seguros, mientras 82% de los padres y 92% de los estudiantes apoyaron la continuación del programa.
El concepto no pretende necesariamente eliminar el automóvil del viaje escolar. Para familias que viven lejos, tienen niños con necesidades particulares o deben continuar directamente hacia el trabajo, conducir puede seguir siendo necesario. La propuesta busca principalmente evitar que todos los vehículos converjan simultáneamente frente a la entrada.
Mientras nuevas comunidades prueban el modelo, el debate continuará entre comodidad, movilidad y seguridad. Pero sus defensores sostienen que unos pocos metros libres de automóviles durante los momentos más congestionados del día pueden hacer una diferencia considerable para los niños que llegan y salen de la escuela.









