Toronto completará este otoño la expansión de su programa de alimentación estudiantil para que los alumnos de todas las escuelas públicas de la ciudad tengan acceso a alimentos nutritivos durante la jornada escolar, una iniciativa que beneficiará a decenas de miles de estudiantes adicionales.
Con el inicio del nuevo año escolar, otras 78 comunidades escolares se incorporarán al Student Nutrition Program, completando la última fase de un proyecto que la Ciudad comenzó a ampliar progresivamente durante los últimos años. Aproximadamente 33,000 estudiantes adicionales tendrán acceso al programa gracias a esta etapa.
En total, el sistema llegará a alrededor de 330,000 estudiantes en 841 escuelas, de acuerdo con el presupuesto municipal de 2026. El objetivo es que todas las comunidades de escuelas públicas de Toronto cuenten con acceso a un programa universal de alimentación durante la mañana en el año escolar 2026-2027.
Los programas ofrecen comidas o refrigerios nutritivos durante el día escolar y están diseñados bajo un principio de acceso universal, de manera que los estudiantes puedan participar sin necesidad de demostrar dificultades económicas. Son administrados localmente con apoyo de escuelas, padres, voluntarios y organizaciones comunitarias.
La alcaldesa Olivia Chow anunció la expansión señalando que ningún niño debería tener que estudiar con hambre. Desde que asumió la alcaldía, la inversión municipal en alimentación escolar ha aumentado en más de 80%, según datos de la Ciudad.
Toronto City Council aprobó este año aproximadamente $31.17 millones en fondos municipales para los programas de nutrición estudiantil. De esa cantidad, unos $24.1 millones serán administrados por Toronto Foundation for Student Success y aproximadamente $7.1 millones por Angel Foundation for Learning.
La ampliación ocurre en momentos en que el elevado precio de los alimentos continúa presionando los presupuestos familiares.
Neil Hetherington, CEO del Daily Bread Food Bank, destacó que cerca de uno de cada diez residentes de Toronto depende actualmente de donaciones de alimentos y consideró que invertir en alimentación escolar también contribuye a reducir los efectos de la pobreza.
La Ciudad calcula además que el acceso a alimentación escolar puede representar para una familia con dos niños cerca de $900 en ahorro, además de garantizar que los estudiantes comiencen el día con una alimentación adecuada.
El proyecto también contempla nuevas formas de reducir costos. Toronto recibió este año aproximadamente $1.4 millones del Bloomberg Philanthropies Mayors Challenge para desarrollar compras de alimentos en grandes volúmenes y sistemas de distribución más eficientes, con la intención de adquirir más productos provenientes de agricultores y proveedores locales.
La alimentación escolar también ha entrado en la campaña para las próximas elecciones municipales. Chow ha pedido que futuros gobiernos mantengan el programa, mientras sus principales rivales, Brad Bradford y Chris Alexander, señalaron que también respaldan su continuidad.
Con la incorporación de las últimas 78 escuelas, Toronto alcanza así una meta planteada desde 2025: pasar de un sistema concentrado principalmente en comunidades consideradas de mayor necesidad a un modelo en el que cada estudiante de una escuela pública de la ciudad pueda tener acceso a alimentación durante la jornada escolar.









