El primer ministro Mark Carney rechazó las afirmaciones de altos funcionarios del gobierno estadounidense de que Canadá habría abandonado deliberadamente las recientes negociaciones comerciales con Estados Unidos por razones de política interna.
Carney respondió el jueves durante una conferencia de prensa en Thunder Bay, Ontario, después de que el secretario de Comercio estadounidense, Howard Lutnick, afirmara en varias entrevistas que Ottawa había introducido exigencias de última hora con el objetivo de hacer fracasar las conversaciones.
Lutnick sostuvo que la decisión canadiense estaba relacionada con factores políticos internos, entre ellos las elecciones provinciales de Quebec y el debate sobre un eventual referéndum relacionado con la separación de Alberta. Carney rechazó esa interpretación y cuestionó que funcionarios estadounidenses pudieran determinar las motivaciones políticas del gobierno canadiense.
“No creo que miembros del gabinete estadounidense, nombrados y no elegidos, sean expertos en política canadiense”, señaló Carney al responder a las declaraciones de Washington.
Las negociaciones entre Canadá y Estados Unidos colapsaron el 21 de agosto, después de varios días en los que ambas partes parecían acercarse a un acuerdo.
Según Carney, el problema no estuvo relacionado con un solo tema, sino con varias condiciones que aparecieron durante las etapas finales de las conversaciones. Entre ellas mencionó diferencias sobre los aranceles aplicables al sector automotriz, incluidos los camiones pesados producidos en Ontario, así como propuestas estadounidenses que Ottawa consideró incompatibles con la capacidad de Canadá para tomar decisiones económicas y comerciales de manera independiente.
Washington ofrece una versión diferente.
Lutnick ha asegurado que Canadá incorporó lo que describió como nuevas y poco razonables demandas durante las últimas horas de negociación. También afirmó que preguntó directamente a representantes canadienses si estaban intentando provocar el fracaso del acuerdo.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, también ha responsabilizado al gobierno de Carney por el colapso de las conversaciones, mientras funcionarios canadienses sostienen que fueron las nuevas condiciones estadounidenses las que hicieron imposible aceptar el acuerdo.
A pesar del enfrentamiento, Carney aseguró que Canadá continúa dispuesto a regresar a la mesa de negociaciones si existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo que beneficie a ambos países.
El primer ministro señaló además que Washington habría comenzado recientemente a flexibilizar algunas de las posiciones que Ottawa consideraba inaceptables, lo que podría crear condiciones para reanudar eventualmente las conversaciones.
La disputa ocurre mientras las relaciones comerciales entre ambos países atraviesan uno de sus momentos más tensos de las últimas décadas.
Estados Unidos ha impuesto aranceles del 50% sobre aproximadamente US$20 mil millones en productos canadienses. Canadá, por su parte, tiene previsto comenzar el 8 de septiembre una nueva ronda de contraaranceles sobre productos estadounidenses.
La posición canadiense parece contar además con amplio respaldo interno. Una encuesta reciente indicó que alrededor del 76% de los canadienses considera que Ottawa tomó la decisión correcta al abandonar las negociaciones en lugar de aceptar las condiciones planteadas por Washington.
Mientras ambos gobiernos continúan culpándose mutuamente por el fracaso del acuerdo, Carney insiste en que Canadá no descarta una solución negociada. La principal condición, sostiene Ottawa, será que cualquier futuro acuerdo proporcione estabilidad y respete los intereses económicos y la capacidad de decisión de Canadá.









