Canadá está registrando un fuerte aumento en las solicitudes de certificados de ciudadanía, impulsado en gran medida por miles de personas que viven en Estados Unidos y que ahora pueden demostrar ciudadanía canadiense por descendencia.
El incremento comenzó después de que entraran en vigor nuevas reglas de ciudadanía el 15 de diciembre de 2025. La reforma eliminó para muchas personas la antigua limitación que restringía la transmisión de ciudadanía a la primera generación nacida fuera de Canadá. Como resultado, personas nacidas antes de esa fecha que anteriormente habían quedado excluidas pueden ahora ser consideradas ciudadanas si demuestran una línea válida de descendencia canadiense.
El cambio ha producido una avalancha de solicitudes de proof of citizenship, documento utilizado para obtener un certificado oficial que confirme el estatus canadiense.
Datos de Immigration, Refugees and Citizenship Canada muestran que, al 30 de junio, existían 99,520 solicitudes de certificados todavía sin finalizar, mientras el departamento había emitido 31,980 documentos desde comienzos de 2026.
Desde entonces, el inventario ha continuado creciendo. Reportes recientes sitúan el número de expedientes pendientes alrededor de 120,000, mientras el tiempo estimado de procesamiento llegó a aproximadamente 25 meses, muy por encima de los diez meses que se registraban a comienzos del año.
Estados Unidos aparece como una de las principales fuentes de esta nueva demanda.
Datos proporcionados por IRCC a Reuters mostraron que aproximadamente 48 por ciento de las aprobaciones adicionales registradas durante los primeros meses posteriores a la reforma correspondían a solicitantes procedentes de Estados Unidos. Las aprobaciones bajo la nueva categoría alcanzaron 1,140 en enero, 1,255 en febrero y 1,405 en marzo.
CBC reportó además que la cantidad de personas que habían recibido certificados gracias a la legislación conocida como de los “Lost Canadians” aumentó cerca de 50 por ciento entre el 1 de abril y el 31 de mayo.
No todos los solicitantes tienen intención inmediata de mudarse a Canadá.
Abogados de inmigración consultados por distintos medios señalan que muchos estadounidenses ven la ciudadanía canadiense como una forma de ampliar sus opciones futuras. Entre los motivos mencionados aparecen oportunidades de estudio y empleo, posibilidad de residir en Canadá sin necesidad de visa y preocupación por la incertidumbre política y social en Estados Unidos.
El certificado de ciudadanía no es, sin embargo, un pasaporte. IRCC explica que se trata de un documento oficial que prueba que una persona es ciudadana canadiense. Después de obtenerlo, quien cumpla los requisitos puede utilizarlo para solicitar un pasaporte canadiense.
Para quienes solicitan ciudadanía por descendencia, demostrar la relación familiar puede requerir una cadena considerable de documentos.
IRCC exige pruebas de parentesco y de ciudadanía canadiense del padre, abuelo u otros antepasados pertinentes. Dependiendo del caso, pueden ser necesarios certificados de nacimiento, matrimonio y otros documentos oficiales que permitan reconstruir cada generación de la familia.
El aumento de interés ha llegado incluso a los archivos provinciales. Instituciones que conservan registros históricos han informado un fuerte incremento en solicitudes de estadounidenses buscando partidas de nacimiento y otros documentos de antepasados canadienses necesarios para respaldar sus expedientes.
La ampliación de las reglas tampoco significa que la ciudadanía pueda transmitirse indefinidamente hacia el futuro sin ninguna conexión con Canadá. Para personas nacidas en el extranjero después del 15 de diciembre de 2025, la legislación establece nuevas condiciones relacionadas con la conexión sustancial del padre o madre canadiense con el país.
El fenómeno resulta llamativo porque ocurre al mismo tiempo que Canadá está reduciendo sus objetivos generales de inmigración y residentes temporales.
En este caso, sin embargo, no se trata de admitir nuevos inmigrantes mediante los programas tradicionales. Muchas de las personas que están solicitando certificados ya son consideradas ciudadanas bajo la nueva ley y simplemente necesitan obtener la documentación oficial que lo confirme.
Para IRCC, el desafío inmediato será procesar un inventario que crece con rapidez. Para miles de familias estadounidenses con raíces canadienses, el cambio legal ha transformado una conexión genealógica que durante décadas parecía simplemente histórica en una posible segunda ciudadanía.









