Quince meses después de la desaparición de Lilly y Jack Sullivan en una zona rural de Nueva Escocia, su madre, Malehya Brooks-Murray, habló públicamente sobre el caso y aseguró que continúa creyendo que sus hijos pueden estar vivos.
Lilly tenía seis años y Jack cuatro cuando fueron reportados desaparecidos el 2 de mayo de 2025 desde su vivienda en Gairloch Road, en Lansdowne, condado de Pictou. La familia informó inicialmente que los niños podían haber salido de la propiedad por su cuenta. Ese mismo día comenzó una operación de búsqueda por tierra, aire y agua que involucró a 24 equipos de búsqueda y rescate, además de recursos especializados de la RCMP.
En una entrevista reciente, Brooks-Murray afirmó que no tuvo participación en la desaparición de sus hijos y dijo que no cree ser considerada sospechosa por los investigadores. También expresó frustración por la falta de respuestas, aunque aseguró que todavía mantiene confianza en la RCMP.
La madre explicó que durante buena parte de estos meses evitó hablar públicamente porque, según dijo, la policía le había aconsejado mantenerse alejada de los medios para no perjudicar la investigación. Ahora considera importante mantener los nombres y rostros de Lilly y Jack presentes ante la opinión pública.
Brooks-Murray también recordó momentos cotidianos de sus hijos, especialmente sus risas y juegos juntos, y describió la ausencia como una experiencia insoportable para cualquier padre. Su esperanza de encontrarlos con vida contrasta con la evaluación expresada meses atrás por investigadores de la RCMP, quienes señalaron que las posibilidades de que los niños continúen vivos son muy reducidas.
La investigación, sin embargo, permanece abierta y activa.
La RCMP informó en abril que había entrevistado formalmente a 106 personas, revisado 8,132 archivos de video, analizado 1,191 pistas proporcionadas por el público y trabajado en 1,534 tareas investigativas. También se han realizado pruebas de polígrafo, análisis forenses y búsquedas con perros especializados en detección de restos humanos en un área de aproximadamente 40 kilómetros alrededor de Lansdowne.
Hasta ahora, ninguna de esas diligencias ha permitido determinar con certeza qué ocurrió con los hermanos.
La policía ha indicado que todos los escenarios continúan bajo consideración y ha insistido en que necesita información específica y verificable, no rumores ni especulaciones. Los investigadores tampoco han presentado públicamente evidencia que confirme un secuestro.
El caso ha generado enorme atención en Nueva Escocia y en otras partes de Canadá. Durante el primer aniversario de la desaparición, familiares y miembros de la comunidad realizaron una concentración para pedir respuestas y recordar que los niños siguen desaparecidos.
La provincia de Nueva Escocia mantiene además una recompensa de hasta $150,000 por información que permita avanzar en la investigación.
Para Brooks-Murray, el paso del tiempo no ha eliminado la esperanza.
Su decisión de hablar públicamente después de más de un año refleja también el desgaste emocional de una familia que continúa sin saber qué ocurrió aquella mañana de mayo.
Mientras no aparezca evidencia concluyente, Lilly y Jack siguen oficialmente desaparecidos y la RCMP asegura que continuará utilizando los recursos necesarios hasta poder determinar con certeza qué ocurrió con ambos menores.









