El candidato a la alcaldía de Toronto Brad Bradford prometió retirar parte de las ciclovías de Bloor Street West si resulta elegido en octubre, a pesar de que él mismo votó a favor de su instalación en 2023.
Bradford reconoció públicamente que “se equivocó” al respaldar el proyecto y aseguró que, aunque la propuesta parecía razonable sobre el papel, considera que su funcionamiento en Etobicoke ha generado problemas de tráfico y dificultades para algunos comercios locales.
Su promesa contempla retirar las ciclovías de Bloor Street West desde South Kingsway hasta Resurrection Road, restaurar carriles para vehículos y ordenar que los trabajos comiencen durante su primer año como alcalde.
En junio de 2023, el Concejo Municipal aprobó oficialmente la extensión del corredor de Bloor Street West entre Runnymede Road y Resurrection Road, un tramo de aproximadamente 4.7 kilómetros. El proyecto fue desarrollado en dos etapas: la primera hasta Aberfoyle Crescent quedó sustancialmente terminada en diciembre de 2023 y la segunda, hasta Resurrection Road, en junio de 2024.
La transformación incluyó ciclovías protegidas en ambos lados de la calle, cambios en carriles para automóviles, estacionamiento, intersecciones y otras medidas de seguridad vial. La Ciudad justificó el proyecto como parte de su estrategia Vision Zero para reducir lesiones y muertes en las calles.
Bradford sostiene ahora que la experiencia posterior a la instalación cambió su posición.
El concejal señaló que comerciantes de Etobicoke han sufrido consecuencias económicas y mencionó una demanda presentada contra la Ciudad por un grupo de propietarios de negocios que reclama $10 millones por presuntas pérdidas y otros perjuicios relacionados con las ciclovías. Esas acusaciones forman parte de un proceso judicial y no han sido probadas ante un tribunal.
Sin embargo, los datos publicados por la propia Ciudad muestran una imagen más compleja.
Un informe sobre la primera fase encontró que el volumen diario de vehículos en Bloor Street West permaneció prácticamente estable, con una disminución promedio inferior al uno por ciento después de la instalación. Al mismo tiempo, las velocidades de los automóviles bajaron alrededor de 17 por ciento y el número de ciclistas aumentó aproximadamente 60 por ciento en los puntos evaluados.
Bradford no propone abandonar la infraestructura ciclista en Toronto. Su planteamiento es redirigir parte de la inversión hacia calles residenciales, senderos de usos múltiples, parques, corredores hidroeléctricos y ravines, argumentando que esas rutas pueden ofrecer mayor separación entre bicicletas y tráfico vehicular.
La propuesta vuelve a colocar las ciclovías en el centro del debate político de Toronto.
Durante los últimos años, el gobierno provincial de Doug Ford también ha intentado retirar infraestructura ciclista de importantes arterias como Bloor, Yonge y University Avenue, argumentando que contribuye a la congestión. Ese enfoque ha sido cuestionado por defensores del ciclismo y autoridades municipales, quienes señalan que eliminar carriles protegidos puede aumentar los riesgos para quienes se desplazan en bicicleta.
Bradford intenta diferenciar su posición señalando que no todas las ciclovías producen los mismos resultados y que las decisiones deben evaluarse según las condiciones particulares de cada calle.
Su cambio de postura convierte a Bloor Street West en un tema importante de la campaña municipal: para algunos residentes y comerciantes representa un problema de movilidad y acceso; para ciclistas y defensores de calles completas, las vías protegidas son una herramienta de seguridad y una alternativa al automóvil.
La decisión final dependerá ahora de los votantes y, eventualmente, de las facultades legales y municipales disponibles para cualquier futuro alcalde que intente modificar nuevamente uno de los corredores viales más debatidos de Toronto.









