Existen franquicias que sobreviven por inercia (también conocida como “dinero”), y Hollywood las produce hasta que ya nos aburren a todos. Y muy de vez en cuando, éstas se reinventan. Ya resignados a que las secuelas y precuelas no nos van a dejar nunca en la gran pantalla, hablemos de tres películas que puede ver este verano y que, no son tan odiosas como parecen o como algunos dicen que parecieran ser.
Minions & Monsters

“Minions & Monsters” es la extensión del mundo “Despicable Me”, con estas criaturas trabajadoras, adorables y universales, con un lenguaje que todos podemos entender. La gran diferencia aquí es que la franquicia deja de lado tramas convencionales, y se convierte en un homenaje al cine clásico. Y allí es donde no sólo me suavizó las reticencias que tenía, sino además me dio un disfrute maravilloso.
En la trama, nos vamos al Hollywood de 1927, justo cuando el cine cambia del mudo al sonoro, con un grupo de minions distintos a los que llegarían a trabajar con Gru: en este montón, los sensibles Henry y Ed aprenden a hacer y amar el cine de la época. La actitud alocada y efervescente de los pequeños les da un éxito masivo en el cine mudo, pero al llegar al sonoro, lamentablemente, nadie los puede entender y pierden su fama rápidamente. El desafío será, entonces, el reinventarse.

El director Pierre Coffin y el co-guionista Brian Lynch aprovechan la premisa para construir una aventura repleta de referencias, incluyendo menciones a Charlie Chaplin y Buster Keaton, y al traumático paso hacia las películas sonoras que otros clásicos como “Cantando bajo la lluvia” han mostrado.
Es maravilloso que nada aquí suene pretencioso, ni para los nerds que reconocemos cada guiño, ni para los menores que se van a reír de buena gana.
“Minions vs Monsters” no sólo se enfoca en las memorias, sino también en la amistad entre sus protagonistas y el director, James, enfocándose en hacer cine como un trabajo colectivo. Él es un artista que prefiere crear historias antes que servir a villanos, inspirando con su personalidad y su pasión a sus amigos. Hay cierta pérdida de ritmo en la subtrama del extraterrestre Dort y la sufragista Debbie, pero no tanto como para desviar nuestra atención todo el tiempo. Illumination se ha lucido. Disponible en salas.
Toy Story 5

La quinta secuela de “Toy Story” se ha convertido en la cinta más vista del año. Todos tenemos la misma pregunta, ¿de verdad hacía falta una quinta de éstas? La respuesta es un rotundo sí. El veterano Andrew Stanton (“Buscando a Nemo”, “Wall-E”, “Bichos”) apuesta por desplazar la nostalgia a un segundo plano, y enfocarse en las ventajas y desventajas de las pantallas en nuestras vidas.
Otro acierto es nuevamente tener a la vaquera Jessie en el corazón del relato. Tal como en la magnífica “Toy Story 2”, ella tiene un viaje emocional, marcado por el miedo al abandono y por el redescubrimiento del valor que un juguete puede conservar en la vida de una persona, muchos años después. No perdemos a los geniales Woody, Buzz Lightyear y el resto de los personajes, pero el protagonismo de la chica, en la voz de la gran Joan Cusack, le da valor y profundidad a la historia.

La simpática y misteriosa antagonista es Lilypad, la tableta convertida en el nuevo objeto favorito de Bonnie. Y aquí, en vez de decir que la tecnología es “mala”, el conflicto apunta más bien al exceso y a la pérdida del contacto humano, recordándonos, tal como ocurría en nuestros tiempos con la televisión, el cine o la radio, que ningún dispositivo puede reemplazar la humanidad de ser creativo, jugar con otros y tener una amistad real.
No necesito decirlo, pero visualmente Pixar nunca ha fallado, incluyendo esta cinta. No sé si será tan trascendente como las anteriores, pero “Toy Story 5” es simplemente una esencial para este 2026. Disponible en salas.
Supergirl

La vilipendiada “Supergirl”, secuela del “Superman” de James Gunn, es una cinta entretenida que ha sido juzgada de forma muy dura, quizá sólo por el hecho de ser protagonizada por una mujer. El nuevo universo DC quiere claramente diferenciarse de otras películas similares, mostrando héroes que no tienen nada de impecables u ordenados, sobre todo después que “Suicide Squad” y la serie “The Boys” crearon nuevas perspectivas sobre superhéroes en la pantalla.
La nueva versión de Kara Zor-El, interpretada brillantemente por Milly Alcock, carga con el peso del duelo, la culpa y la identidad. Su búsqueda es una persecución contra Krem para salvar su planeta, Krypto, pero es también una búsqueda donde la venganza termina siendo un enemigo tan peligroso como el villano.

El ingenioso e inventivo Craig Gillespie, con una carrera variada y admirable (“I, Tonya”, “The Finest Hours”, “Lars and the Real Girl” y otras), apuesta por un western espacial con escenarios ásperos a la Sergio Leone, acción contundente y directa y una protagonista que funciona mejor cuando se trata de sus heridas que de sus superpoderes, pero funciona mucho mejor cuando la seguimos como una joven fiestera que una llena de traumas. Alcock sostiene la película muy bien, con una interpretación convincente de una heroína desencantada, mientras que la Ruthye de Eve Ridler y el Superman de David Corenswet complementan y destacan, especialmente en la pregunta sobre si el dolor justifica la violencia.
Creo que, si existe algún problema, es en el guion. No es malo, pero no permite que la historia despegue completamente. La existencia de personajes que no alcanzan a llegar donde se promete que llegarían y el mismo climax de la historia, son sorprendentemente insuficientes para ser un problema de un director tan inteligente como Gillespie. Al final, lamentablemente, hay una sensación de “algo que faltó”. Yo acuso a los ejecutivos. De todas formas, la pasará bien viendo “Supergirl”. Disponible en salas.









