Viajar de Toronto a Montreal en poco más de tres horas, sin pasar por un aeropuerto, largas filas de seguridad o congestiones en las carreteras, podría dejar de ser una idea futurista para convertirse en una realidad durante la próxima década. Ese es el objetivo de Alto, el proyecto del primer tren de alta velocidad de Canadá, una iniciativa que promete transformar la manera en que millones de personas se desplazan entre las principales ciudades del país.
Durante años, Canadá ha sido la única nación del G7 sin una red ferroviaria de alta velocidad. Mientras países como Japón, Francia, España, Italia y China han convertido este sistema en una pieza fundamental de su infraestructura, los canadienses han seguido dependiendo principalmente del automóvil y del transporte aéreo para recorrer largas distancias. Con Alto, esa historia podría comenzar a cambiar.








