El premier sostiene que las bebidas alcohólicas de Estados Unidos no volverán a las tiendas de Ontario mientras Washington mantenga los aranceles sobre productos canadienses.
Toronto. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, aseguró que su gobierno no revertirá la prohibición sobre la venta de bebidas alcohólicas estadounidenses en la provincia mientras Estados Unidos mantenga los aranceles aplicados a productos canadienses, respondiendo así a un proyecto de ley presentado por legisladores republicanos que busca presionar a las provincias canadienses para eliminar esas restricciones.
En un mensaje publicado en la red social X, Ford fue categórico: “No daremos marcha atrás. La forma más rápida y la única manera de que el alcohol estadounidense vuelva a los estantes de Ontario es que Estados Unidos elimine sus aranceles ilegales contra Canadá”. El premier añadió que las medidas comerciales estadounidenses amenazan el sustento de cientos de miles de trabajadores canadienses, incluidos muchos residentes de Ontario.
La declaración surge después de que la congresista republicana Claudia Tenney, del estado de Nueva York, presentara en el Congreso de Estados Unidos la denominada Combating Attacks on our National Alcoholic Drinks by Allies (CANADA) Act. La iniciativa ordenaría al Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) investigar, en un plazo de 30 días, las restricciones impuestas por varias provincias canadienses a la importación y distribución de bebidas alcohólicas estadounidenses.
Las restricciones provinciales fueron adoptadas como respuesta a los aranceles impuestos por Washington sobre diversos productos canadienses. En Ontario, la Liquor Control Board of Ontario (LCBO) suspendió la compra y venta de vinos, cervezas y licores procedentes de Estados Unidos, una decisión que también fue replicada por otras provincias como parte de las medidas de represalia comercial.
Ford insistió en que la responsabilidad de resolver el conflicto corresponde al gobierno estadounidense. Según el premier, mientras continúen vigentes los aranceles, Ontario mantendrá su posición para proteger los intereses económicos de la provincia y respaldar a las industrias y trabajadores afectados por la disputa comercial.
El proyecto de ley estadounidense no impone sanciones de manera inmediata. De ser aprobado, abriría un proceso de investigación para determinar si las restricciones provinciales violan las normas comerciales estadounidenses o los compromisos adquiridos entre ambos países. Posteriormente podrían iniciarse negociaciones o acciones dentro del marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
El intercambio comercial entre Canadá y Estados Unidos supera los cientos de miles de millones de dólares cada año, por lo que cualquier disputa entre ambos países tiene repercusiones para empresas, productores y consumidores a ambos lados de la frontera. Analistas consideran que el conflicto sobre las bebidas alcohólicas es un reflejo de las tensiones comerciales más amplias que persisten entre los dos principales socios económicos de Norteamérica.
Mientras continúan las conversaciones entre ambos gobiernos para reducir las diferencias comerciales, Ontario mantiene firme su postura de que las restricciones sobre el alcohol estadounidense solo serán levantadas cuando desaparezcan las medidas arancelarias que dieron origen al conflicto.








