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El primer ministro de Canadá, Mark Carney, expresó su “gran decepción” por el mensaje de condolencias emitido por el CEO de Air Canada tras el accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York.
La controversia surgió luego de que el CEO de la aerolínea, Michael Rousseau, publicara un video de condolencias dirigido a las víctimas del accidente, pero únicamente en inglés, lo que generó críticas en un país oficialmente bilingüe como Canadá.
El accidente, ocurrido el 22 de marzo, involucró un vuelo de Air Canada Express que colisionó con un vehículo de emergencia en la pista del aeropuerto LaGuardia Airport, dejando dos pilotos fallecidos y decenas de personas heridas.
El hecho de que el mensaje oficial no incluyera el francés fue visto por muchos como una falta de sensibilidad, especialmente considerando que varios de los afectados eran francófonos.
Carney señaló que la decisión reflejaba una “falta de juicio y de compasión”, y enfatizó que empresas como Air Canada tienen la responsabilidad de comunicarse en ambos idiomas oficiales del país, especialmente en momentos de crisis.
La reacción no se limitó al gobierno federal. En Quebec, líderes políticos también criticaron el mensaje, señalando que el respeto al francés es una parte fundamental de la identidad canadiense.
Como resultado de la controversia, el CEO de Air Canada ha sido convocado a comparecer ante el comité de lenguas oficiales en el Parlamento, lo que demuestra la seriedad del tema a nivel institucional.
La aerolínea, por su parte, explicó que el mensaje incluía subtítulos en francés y que el CEO buscaba transmitir el mensaje de forma directa, aunque reconoció las limitaciones en el idioma.
Este incidente ha reavivado el debate sobre el uso de los idiomas oficiales en Canadá, especialmente en el sector corporativo y en empresas con presencia nacional.
Para muchos observadores, el caso destaca la importancia de la comunicación inclusiva, particularmente en momentos de tragedia, donde el lenguaje puede tener un impacto significativo en cómo se percibe el mensaje.
Más allá de la controversia, el accidente en sí continúa bajo investigación por autoridades estadounidenses y canadienses, mientras familiares y comunidades siguen procesando la pérdida.








