Tras los ataques de Estados Unidos en Venezuela y la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, la ministra de Relaciones Exteriores de Canadá, Anita Anand, reafirmó que el gobierno canadiense “no reconoce ninguna legitimidad al régimen de Maduro” y llamó a todas las partes involucradas a respetar el derecho internacional.
En una declaración publicada en la red social X, Anand reiteró el compromiso histórico de Canadá con el Estado de derecho y la democracia, y señaló que Ottawa se mantiene del lado del pueblo venezolano y de su aspiración a vivir en una sociedad pacífica y democrática. La ministra agregó que el gobierno canadiense está preparado para prestar servicios consulares a ciudadanos canadienses a través de su embajada en Bogotá, Colombia, tras los acontecimientos ocurridos en Caracas.
Hasta el cierre de esta edición, el primer ministro Mark Carney no había emitido comentarios públicos sobre la situación. En el ámbito político, el líder conservador Pierre Poilievre felicitó al presidente estadounidense Donald Trump y calificó a Maduro como “un dictador socialista y narcotraficante que debería enfrentar prisión”. El líder del Bloc Québécois, Yves-François Blanchet, condenó al régimen venezolano por “vulnerar libertades fundamentales”, pero expresó preocupación por “el uso de la fuerza militar estadounidense y el riesgo para la población civil”. Por su parte, el líder interino del NDP, Don Davies, condenó la operación de Estados Unidos, calificándola como “ilegal y contraria a los compromisos internacionales asumidos ante Naciones Unidas”.
Al ser consultado sobre entregar el poder a María Corina Machado, la reciente ganadora del Premio Nobel de la Paz, Trump dijo que no le entregarían el poder a ella, porque “sería difícil para ella ser la líder, porque no tiene ni el apoyo ni el respeto en su país”.
Posteriormente, el presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos asumirá el control temporal de Venezuela “hasta que se concrete una transición de liderazgo”. El mandatario afirmó que su gobierno administrará el país y trabajará en la reconstrucción de su infraestructura petrolera, destacando que Venezuela posee cerca del 17% de las reservas mundiales de petróleo.
Según Trump, Estados Unidos mantendrá una presencia vinculada al sector energético y los beneficios económicos se destinarán tanto a los venezolanos como a Estados Unidos, como “compensación por daños previos”.









