Más de un centenar de personas se reunieron este martes frente al consulado de Estados Unidos, en el centro de Toronto, para rendir homenaje a personas que han muerto recientemente en operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE.
La vigilia se realizó frente a la escultura pública Pillars of Justice, junto a loa tribunales de Ontario en University Avenue, donde los asistentes colocaron velas, flores, coronas, fotografías y carteles hechos a mano con los nombres de algunas de las víctimas. Entre ellas se mencionó a Alex Pretti, de 37 años, enfermero de cuidados intensivos fallecido en Minneapolis; Renee Good, de 37 años, madre de tres hijos, muerta en la misma ciudad el 7 de enero; y Keith Porter, de 43 años, padre de dos hijos, asesinado en Los Ángeles el 31 de diciembre de 2025.
Durante la vigilia, varios asistentes expresaron su preocupación y angustia por lo que describieron como un aumento de la violencia asociada a operativos federales en distintas ciudades estadounidenses. En los casos recientes de Minneapolis, autoridades estadounidenses calificaron a las víctimas como “terroristas domésticos” y afirmaron que los agentes actuaron en defensa propia, versiones que han sido cuestionadas tras la difusión de videos en redes sociales. Las muertes han derivado en protestas masivas en esa ciudad, donde manifestantes exigen la salida de ICE del estado.
Parte de los motivos para esta vigilia es el llamado de la líder del Nuevo Partido Democrático de Ontario, Marit Stiles, quien pidió el fin de los contratos de la provincia con ICE, tras conocerse que la agencia estadounidense adjudicó a la empresa Roshel, con sede en Brampton, un contrato cercano a los 10 millones de dólares canadienses para la fabricación de 20 vehículos blindados. Stiles afirmó que ICE ha actuado con violencia en espacios públicos y cuestionó que el gobierno provincial celebre ese acuerdo, señalando que debería ser cancelado. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, respondió que su gobierno no participa en las decisiones comerciales de empresas privadas ni dirige la venta de vehículos militares al extranjero, y aseguró no entender el origen de las críticas. Hasta el momento, ni ICE ni Roshel han respondido a las solicitudes de comentarios.







