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Canadá ha alcanzado por primera vez en décadas el objetivo de gasto en defensa del 2% de su Producto Interno Bruto (PIB), cumpliendo así con uno de los compromisos clave establecidos por la NATO.
De acuerdo con estimaciones recientes, el país destinó aproximadamente $63 mil millones a defensa en el último año fiscal, alcanzando el nivel exigido por la alianza militar.
Este logro marca un cambio significativo en la política de defensa canadiense. Durante años, Canadá había estado por debajo del objetivo, lo que generó presión por parte de aliados, especialmente Estados Unidos, para aumentar su contribución.
El cumplimiento del objetivo llega antes de lo previsto. El gobierno del primer ministro Mark Carney había prometido alcanzar el 2% para 2026, pero logró adelantar el cronograma varios años.
Expertos señalan que este aumento refleja un contexto global más tenso, con conflictos internacionales, nuevas amenazas de seguridad y una creciente necesidad de inversión en defensa.
El incremento en el gasto incluye inversiones en equipamiento militar, modernización de las fuerzas armadas y fortalecimiento de capacidades estratégicas, incluyendo el Ártico y la ciberseguridad.
Sin embargo, la medida también ha generado debate en el país. Algunos críticos cuestionan si el aumento en gasto militar podría afectar otras áreas del presupuesto, como programas sociales o servicios públicos.
A nivel internacional, el cumplimiento del objetivo posiciona a Canadá como un socio más comprometido dentro de la OTAN, en un momento donde la alianza enfrenta desafíos globales y busca reforzar su capacidad colectiva.
Además, la OTAN ha comenzado a discutir metas aún más ambiciosas, incluyendo un posible objetivo de hasta el 5% del PIB en el futuro, lo que podría implicar mayores compromisos para los países miembros.
Para los ciudadanos, el impacto directo puede no ser inmediato, pero el aumento en gasto de defensa refleja cambios en las prioridades del gobierno en materia de seguridad y política internacional.
En un entorno global cada vez más incierto, la decisión de Canadá de aumentar su inversión militar marca un punto de inflexión en su papel dentro de la seguridad internacional.








