El artista puertorriqueño Bad Bunny encabezó el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX con una presentación que destacó por su mensaje cultural y regional, al mencionar durante el cierre a casi todos los países de América, incluyendo a Canadá, en un gesto que amplió el concepto de “América” más allá de Estados Unidos.
Tras decir “God bless America” en inglés, el cantante, cuyo nombre real es Benito Martínez Ocasio, continuó en español nombrando países como Chile, Argentina, El Salvador y Guyana, entre otros, antes de cerrar con una referencia a Puerto Rico como su tierra natal, subrayando un mensaje de identidad latinoamericana ante una audiencia global.
El espectáculo, realizado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, incluyó una escenografía inspirada en “La Casita”, un elemento visual utilizado previamente en su residencia musical para celebrar su álbum “Debí Tirar Más Fotos” y que hace referencia a las tradicionales casas coloridas de Puerto Rico. Durante la presentación, el escenario reunió a diversas figuras latinas, entre ellas Cardi B, Pedro Pascal, Karol G y Jessica Alba, todos de distintos orígenes latinoamericanos, reforzando la idea de una celebración cultural compartida.
El show también contó con apariciones sorpresa de Lady Gaga y Ricky Martin. Gaga interpretó una versión adaptada en ritmo salsa de su éxito “Die With A Smile”, mientras que Ricky Martin se sumó para interpretar “Lo que le pasó a Hawaii”, uno de los temas recientes de Bad Bunny. El repertorio incluyó canciones como Tití Me Preguntó, Yo Perreo Sola y El Apagón, combinando música urbana, elementos caribeños y una puesta en escena centrada en la cultura latina.
La presentación generó reacciones diversas entre el público y en redes sociales, donde muchos destacaron el uso predominante del español y la visibilidad de artistas latinos en uno de los escenarios más importantes del entretenimiento mundial. La actuación llegó además apenas una semana después de que el artista estadounidense hiciera historia al ganar el premio al álbum del año en los Grammy con un disco completamente en español, consolidando su posición como una de las figuras más influyentes de la música latina a nivel internacional, así como también el ser una figura pública que no teme alzar la voz ante el polémico gobierno de Donald Trump.








