El Super Bowl LX, celebrado en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, quedará inscrito en la historia cultural cuando Bad Bunny se convirtió en el primer artista latino en encabezar un espectáculo de medio tiempo completamente en español. Ante una audiencia global de millones de espectadores, el puertorriqueño transformó el escenario deportivo más vistoso del mundo en una auténtica celebración de la identidad latina.
Desde el arranque con «Tití Me Preguntó», el show se construyó como un manifiesto cultural. La puesta en escena integró referencias a la vida caribeña, símbolos de barrio y tradiciones populares, destacando la recreación de «La Casita» y un emotivo desfile de banderas latinoamericanas que recorrieron el escenario, subrayando la diversidad y fuerza de la comunidad hispana a nivel global.
Musicalmente, el set fue un recorrido por los sonidos que han definido la carrera de Bad Bunny: reguetón, salsa, beats urbanos y fusiones contemporáneas que reflejan la evolución del pop latino en la última década. A esto se sumaron apariciones sorpresa que elevaron aún más el impacto del espectáculo, con figuras como Lady Gaga y Ricky Martin, reforzando el carácter histórico del evento.
El halftime también tuvo un costado social y celebratorio fuera del escenario. Personalidades como Cardi B, Karol G, Pedro Pascal, Jessica Alba, Young Miko y el beisbolista Ronald Acuña Jr. fueron parte del llamado «pari de marquesina», una fiesta íntima que acompañó la presentación y reunió a referentes del entretenimiento, el deporte y la cultura pop.
Más allá del espectáculo, la presentación de Bad Bunny confirmó un cambio de paradigma: el español y la cultura latina ya no ocupan un espacio secundario, sino el centro del escenario global. Un momento histórico que redefine el alcance del Super Bowl y del pop contemporáneo.








