OTTAWA — A partir de este lunes 6 de julio, la mayoría de los empleados públicos federales de Canadá deberán presentarse físicamente en sus lugares de trabajo al menos cuatro días por semana, como parte de una nueva directriz del gobierno que reduce aún más las opciones de trabajo remoto en la administración pública.
La medida aplica a la mayoría de los servidores públicos federales, mientras que los ejecutivos y altos directivos ya habían sido instruidos a trabajar presencialmente cinco días por semana desde mayo. El gobierno sostiene que una mayor presencia en las oficinas favorece la colaboración, el aprendizaje entre equipos, la prestación de servicios y la cultura organizacional.
Sin embargo, la decisión ha generado fuerte rechazo entre sindicatos y trabajadores del sector público, que consideran que el mandato fue impuesto sin suficiente consulta y en medio de negociaciones laborales. La Public Service Alliance of Canada (PSAC), uno de los principales sindicatos federales, calificó la medida como una falta de respeto hacia los empleados y advirtió que podría recurrir a acciones legales.
El regreso más amplio a las oficinas también ha provocado inquietudes prácticas. Algunos trabajadores afirman que no todos los edificios cuentan con suficiente espacio disponible, ya que durante los últimos años el gobierno redujo parte de su huella inmobiliaria. Otros señalan que la medida aumentará los tiempos de traslado, los gastos de transporte, el costo de cuidado infantil y la presión sobre la vida familiar.
La política marca un nuevo capítulo en el debate sobre el futuro del trabajo en Canadá. Durante la pandemia, miles de empleados federales realizaron sus funciones desde casa, demostrando que muchas tareas podían cumplirse de forma remota. Posteriormente, el gobierno comenzó a exigir presencia parcial en las oficinas, primero entre dos y tres días por semana, antes de avanzar hacia el actual requisito de cuatro días.
Para los sindicatos, el teletrabajo no debería tratarse como un privilegio discrecional, sino como una condición laboral que debe negociarse formalmente. También argumentan que mantener esquemas híbridos podría permitir al gobierno ahorrar dinero mediante la reducción de espacios de oficina y mejorar la retención de talento.
El gobierno, en cambio, insiste en que una presencia más regular en los lugares de trabajo permitirá mejorar la coordinación interna y fortalecer la entrega de servicios a la ciudadanía.
La medida será observada de cerca durante las próximas semanas, especialmente en Ottawa-Gatineau, donde se concentra una gran parte de la administración federal. Para miles de trabajadores, el cambio significará reorganizar rutinas familiares, transporte y horarios después de varios años de trabajo híbrido.








