Por Raúl A. Pinto
Sigo de acuerdo con el comentario de algún colega por ahí, diciendo que una de las carreras más infravaloradas ha sido la de Steven Spielberg durante el siglo 21. Sí, ha sido nominado al Oscar en varias ocasiones, incluyendo sus dos últimos trabajos, “West Side Story” y “The Fabelmans”, pero incluso aquellas cintas que no han logrado consenso entre el público y la crítica tienen un valor único. “Disclosure Day” es una más en la lista de películas altamente entretenidas del director estadounidense, y su cuarta incursión en el subgénero de invasión extraterrestre. Es un gusto pasar dos horas y media viendo esto.

Miremos la irresistible premisa, tan cercana en muchas cosas a lo que vivimos hoy: el mundo está al borde de la tercera guerra mundial cuando un experto en ciberseguridad decide robar evidencia de décadas de contacto extraterrestre ocultado por el gobierno estadounidense. De forma paralela, una meteoróloga en Kansas City comienza a desarrollar extrañas habilidades psíquicas después de un encuentro con un pajarito. Un cardenal, para ser precisos. El técnico y la meteoróloga terminarán encontrándose en medio de persecuciones, conspiraciones y preguntas mucho más grandes que la simple existencia de vida alienígena. La verdadera interrogante de la película es otra: ¿Tenemos derecho a conocer, siempre, toda la verdad, aunque ésta cambie para siempre nuestra visión del universo?

Spielberg aprovecha la premisa original que el mismo creó, junto al guion de David Koepp, para desplegar todo lo que sabe. Hay secuencias muy bien logradas, como la fuga de una instalación secreta, también tiene persecuciones automovilísticas y una escena extraordinaria en un tren que lo mantiene a uno en vilo. Y para qué decir, John Williams sigue creando clásicos que saben exactamente cuándo despertar el misterio y cuándo abrazar la emoción.
Claro, nadie sabe manejar el espectáculo cinematográfico como Steven Spielberg. Y parte de su talento también reside en el reparto, que aquí brilla con fuerza. Emily Blunt carga sobre sus hombros, como sabíamos que lo haría, a un personaje complejo y fascinante, que pasa de mujer común y algo frustrada en lo profesional a una figura de ribetes mesiánicos. Josh O’Connor, quien viene de una brillante interpretación en la última de “Knives Out”, funciona muy bien como un idealista dispuesto a sacrificarlo todo por la verdad, asemejándose a Edward Snowden, mientras el gran Colin Firth aporta la dosis exacta de frialdad y elegancia que exige el flemático director de la misteriosa Wardex.. Igualmente, Colman Domingo, entrega una actuación llena de convicción y humanidad, recordándonos que es uno de los mejores actores de su generación.

Es cierto que Disclosure Day se toma su tiempo y que muchas de sus ideas sobre la fe, los extraterrestres y el lugar de la humanidad en el universo no son completamente nuevas. Pero Spielberg nunca ha sido un cineasta de conceptos; ha sido un cineasta de emociones.. Lo que sí causa un poco de incomodidad es la inocencia de creer que una visita extraterrestre puede traer soluciones a la humanidad occidental. Pero Spielberg, genio y niño incorregible, es un optimista ante todo, y en tiempos en que el cine de ciencia ficción suele ser frío o cínico, sigue siendo un placer ver una película que todavía se atreve a preguntarnos si, tal vez, el conocimiento, la empatía y la capacidad de maravillarnos podrían ayudarnos a ser mejores seres humanos. A veces eso basta para salir del cine con una sonrisa. Disponible en salas.








