Un estudio publicado por el Institute for Canadian Citizenship concluye que Canadá podría sumar aproximadamente 16,000 médicos y 27,000 enfermeras y profesionales relacionados a su sistema de salud si lograra reducir las barreras que enfrentan los profesionales formados en el extranjero.
La situación resulta especialmente relevante en momentos en que cerca de 6.5 millones de residentes en Canadá no cuentan con un médico de familia y muchas salas de emergencia enfrentan problemas de personal que afectan la atención de los pacientes.
Según el informe, solamente el 41 por ciento de los médicos formados fuera de Canadá y el 37 por ciento de las enfermeras con preparación internacional logran trabajar en las profesiones para las que fueron capacitados. Muchos terminan desempeñando empleos que requieren menos preparación académica o experiencia profesional.
La investigación estima que alrededor de 640,000 inmigrantes con títulos universitarios están sobrecalificados para los trabajos que realizan actualmente. Esta cifra representa cerca del 26 por ciento de los inmigrantes con estudios superiores, más del doble de la tasa observada entre las personas nacidas en Canadá.
Durante años, numerosas organizaciones comunitarias y grupos de defensa de los inmigrantes han señalado que el reconocimiento de credenciales extranjeras continúa siendo uno de los principales desafíos para quienes llegan al país con experiencia profesional en áreas como medicina, enfermería, ingeniería, enseñanza y otras profesiones reguladas.
El informe atribuye parte del problema a la existencia de cientos de organismos reguladores que establecen requisitos distintos según la provincia y la profesión. Uno de los obstáculos más criticados es la exigencia de experiencia laboral canadiense para obtener una licencia profesional, una condición que muchos consideran difícil de cumplir para quienes precisamente necesitan la licencia para adquirir esa experiencia.
Ante esta realidad, el Institute for Canadian Citizenship propone la creación de una Ley Federal de Licencias Justas, inspirada en el modelo de la Ley de Salud de Canadá. La iniciativa buscaría establecer estándares nacionales que incentiven a las provincias a eliminar barreras innecesarias y agilizar los procesos de evaluación y reconocimiento profesional.
Los defensores de la propuesta sostienen que aprovechar mejor el talento de los inmigrantes no solo ayudaría a reducir la escasez de personal en sectores críticos como la salud, sino que también permitiría mejorar la productividad económica del país y ofrecer oportunidades más justas a quienes fueron seleccionados precisamente por sus conocimientos y experiencia.
Para miles de profesionales que llegaron a Canadá con la esperanza de ejercer sus carreras, el debate representa una posibilidad de cambio largamente esperada. Para millones de pacientes que esperan una cita médica o buscan acceso a servicios de salud, podría significar parte de la solución a una crisis que continúa afectando a comunidades de todo el país.







