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La economía canadiense se contrajo nuevamente durante el primer trimestre de 2026, marcando dos trimestres consecutivos de retroceso y reavivando el debate sobre si el país ha entrado técnicamente en una recesión.
Statistics Canada informó que el Producto Interno Bruto (PIB) cayó a una tasa anualizada de 0.1% entre enero y marzo de este año. La cifra siguió a una contracción revisada de 1.0% registrada durante el último trimestre de 2025. Se trata de la primera vez desde la pandemia de COVID-19 que la economía canadiense acumula dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo.
Los resultados sorprendieron a economistas y mercados financieros. Tanto analistas privados como el propio Banco de Canadá habían anticipado una expansión cercana al 1.5% para el período. En cambio, los datos mostraron una economía prácticamente estancada.
Diversos economistas describen dos trimestres consecutivos de contracción como una “recesión técnica”, aunque otros especialistas señalan que para determinar una recesión también deben analizarse factores como empleo, ingresos y actividad empresarial.
El debilitamiento económico ocurre en medio de persistente incertidumbre comercial relacionada con la política arancelaria de Estados Unidos. Empresas canadienses han reducido inversiones y aplazado decisiones de expansión mientras esperan mayor claridad sobre futuras reglas comerciales y negociaciones bilaterales.
Uno de los indicadores más preocupantes fue la caída de la inversión empresarial. Statistics Canada reportó que la inversión de capital disminuyó por quinto trimestre consecutivo, reflejando cautela entre compañías que enfrentan mayores costos operativos y un entorno económico incierto.
La inversión gubernamental también retrocedió, mientras que las exportaciones mostraron debilidad en algunos sectores afectados por tensiones comerciales.
No todo el panorama fue negativo. El gasto de los hogares aumentó 0.4% durante el trimestre, impulsado por el consumo de bienes y servicios. Además, los ingresos corporativos crecieron, especialmente en el sector energético, beneficiado por el aumento de los precios internacionales del petróleo.
El Banco de Canadá sostuvo esta semana que el sistema financiero nacional continúa siendo sólido, aunque reconoció que han aumentado ciertas vulnerabilidades relacionadas con deuda corporativa, incertidumbre geopolítica y desaceleración económica.
Los mercados reaccionaron rápidamente a los datos. El dólar canadiense perdió terreno frente a la moneda estadounidense y los rendimientos de los bonos gubernamentales registraron descensos ante expectativas de una política monetaria más flexible.
A pesar de la contracción, existen señales de que la economía podría recuperar algo de impulso durante el segundo trimestre. Statistics Canada estima que el PIB creció aproximadamente 0.4% en abril, apoyado por aumentos en manufactura, minería, petróleo y gas.
El Banco de Canadá publicará nuevas proyecciones económicas durante el verano. Mientras tanto, economistas seguirán observando de cerca indicadores como empleo, inflación y actividad empresarial para determinar si la desaceleración actual será temporal o si el país enfrentará un período económico más prolongado de debilidad.











