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La policía de Toronto informó la incautación de dispositivos conocidos como “SMS blasters”, una tecnología utilizada en esquemas de fraude masivo y que, según las autoridades, nunca antes había sido detectada en Canadá.
La operación, denominada Project Lighthouse, resultó en la detención de tres personas y la presentación de más de 40 cargos relacionados con fraude, suplantación de identidad y delitos informáticos.
Los SMS blasters son dispositivos que imitan torres de telefonía celular, engañando a los teléfonos cercanos para que se conecten a ellos en lugar de a una red legítima. Una vez conectados, los usuarios reciben mensajes de texto fraudulentos que aparentan provenir de instituciones confiables, como bancos o servicios públicos.
Estos mensajes suelen incluir enlaces a sitios falsos diseñados para robar información personal, financiera o credenciales de acceso, en una práctica conocida como “smishing”.
Según la policía, la tecnología permitió que miles de dispositivos fueran afectados en distintas zonas del Área Metropolitana de Toronto, generando más de 13 millones de interrupciones en la red, lo que incluso pudo afectar temporalmente el acceso a servicios de emergencia como el 911.
Las autoridades indicaron que los dispositivos eran móviles y operaban desde vehículos, lo que les permitía desplazarse por diferentes zonas y ampliar el alcance del fraude.
Expertos en ciberseguridad señalan que este tipo de tecnología representa una evolución significativa en los métodos de fraude, ya que permite evadir sistemas tradicionales de filtrado de mensajes.
El caso también refleja una tendencia global en la que los ciberdelincuentes adoptan herramientas cada vez más sofisticadas para atacar a un mayor número de víctimas en menor tiempo.
La policía ha instado al público a no hacer clic en enlaces recibidos por mensajes de texto no solicitados y a verificar siempre la autenticidad de las comunicaciones antes de proporcionar información personal.
Para muchos usuarios, este caso sirve como recordatorio de que los métodos de fraude continúan evolucionando y requieren mayor vigilancia por parte de la población.
En conjunto, la incautación de estos dispositivos marca un hito en la lucha contra el cibercrimen en Canadá, al exponer una tecnología emergente que plantea nuevos desafíos para la seguridad digital.







