Una madre de dos hijos con cáncer de mama en etapa 4 denunció las demoras de varios meses para acceder a atención oncológica en British Columbia, retrasos que, según afirma, pudieron haberle costado tiempo crítico. Tras detectar un bulto en mayo, Sarah Gillooly, en Port Moody, BC, fue diagnosticada el 1 de julio y operada a fines de ese mes, pero no logró ver a un oncólogo sino hasta dos meses después, superando ampliamente el estándar nacional de cuatro semanas. Durante ese período no se iniciaron exámenes clave para evaluar la agresividad del cáncer, lo que, con el tiempo, derivó en la confirmación de metástasis en huesos y pulmones.
El caso expone dificultades estructurales del sistema oncológico en British Columbia, donde los tiempos de espera continúan por detrás de los de otras provincias. Los datos oficiales indican que solo una parte de los nuevos pacientes logra ver a un oncólogo médico dentro del plazo recomendado, y la situación es aún más compleja para quienes requieren radioterapia. La escasez de personal especializado, en particular en áreas de diagnóstico avanzado como exámenes PET, ha sido identificada como uno de los principales cuellos de botella que retrasan diagnósticos y tratamientos.
Las autoridades provinciales señalan que los tiempos de inicio de tratamiento han mejorado en el último año, con aumentos en la contratación de personal médico y planes para abrir nuevos centros oncológicos en distintas ciudades. Sin embargo, los registros nacionales siguen ubicando a British Columbia con los peores tiempos de espera en radioterapia del país. Según un reporte de CBC News, pese a las mejoras anunciadas, expertos y representantes del sector advierten que la presión sobre el sistema sigue siendo alta y que las demoras continúan afectando directamente a pacientes en etapas críticas de la enfermedad.







