Isabel Inclan
Cecilia Flores lleva en Canadá poco más de diez años, lo suficiente para adoptar los valores canadienses de solidaridad, ayuda y donación. Tan pronto se enteró que un grupo de voluntarias a nivel nacional estaban cosiendo mascarillas para regalar a la clínicas y hospitales, sacó su máquina de coser y comenzó a hacerlas.
“Aprendí corte y confección en la escuela secundaria en México y cuando me enteré de un grupo en Facebook que estaba coordinando voluntarias en todo Canadá para hacer mascarillas en casa, decidí unirme al grupo”, dijo la inmigrante en entrevista para El Centro News.
Flores es parte del grupo Canada Sews, que coordina a miles de voluntarias en todo el país que están haciendo mascarillas y gorros médicos, los cuales regalan a los centros de salud que los necesitan.
“En 24 horas teníamos 300 miembros y 800 máscaras solicitadas. En 11 días alcanzamos una red de colaboración en todo Canadá con más de 6,000 voluntarias en cinco provincias y 23,000 máscaras solicitadas”, explicó en entrevista la fundadora Lee-Anne Moore-Thibert.
Precisó que a las voluntarias se les comparten los patrones, que recomienda la organización Created For Crisis, para hacer las mascarillas y se les pide usar mascarillas y guantes cuando estén cosiéndolas; a los usuarios se les recomienda aislarlas por unos días y lavarlas antes de usarlas.
En su página de Facebook, este grupo cuenta con 4,900 integrantes, quienes ofrecen telas, botones, elásticos, hilos para quienes están cociendo las mascarillas. El grupo ha entregado más de 10,000 mascarillas, aunque las requeridas superan las 49 mil en todo el país.

Este ejército de voluntarias está contribuyendo con su trabajo a aminorar la escasez de equipo de protección personal (PPE, por sus siglas en inglés) que se registra en las provincias y regiones más pobladas del país y más afectadas por la epidemia del COVID-19.
La jefa de salud pública de Canadá, Theresa Tam, ha exhortado a la población a usar mascarillas cuando salgan de sus casas para alguna labor esencial, como comprar comida o ir al médico. Hasta el 29 de abril las autoridades de salud reportaron 50,363 casos de coronavirus confirmados, con 2,904 muertes.
Mientras que en algunas tiendas los precios del PPE han aumentado en más del 500%, según han informado medios canadienses, y los gobiernos provinciales reportan escasez de este equipo esencial para evitar el contagio, las costureras voluntarias están dando sus máscaras de forma gratuita.
“Decidí ayudar porque me siento afortunada. Muchas personas han perdido su trabajo por la pandemia y yo todavía conservo uno de los dos que tenía”, explicó Cecilia, mientras sigue cosiendo por las tardes mascarillas de colores.
“Estoy siguiendo los patrones compartidos en el grupo. Yo tenía tela de algodón y con eso estoy haciendo mis mascarillas con doble tela para mayor protección; además, compré diez metros de resorte en Chinatown”, agregó Flores, quien hasta ahora ha entregado 40 mascarillas a Canada Sews.
La Canadian Medical Association realizó una encuesta entre 1,600 médicos quienes informaron a principios de abril que se quedarían sin respiradores (máscaras N95) y protectores para la cara en dos días o menos, o que ya se habían agotado.
Por su parte, en una de las dos provincias más golpeadas por el coronavirus, la Ontario Medical Association informó que el 10 por ciento de todos los pacientes con COVID-19 en la provincia eran personal médico, por lo que urgió al gobierno de Doug Ford a distribuir más equipo PPE.
En su propia encuesta a 43,000 médicos, el 72% informó que tenían (2 de abril) un suministro de más de cinco días de máscaras quirúrgicas. Más del 87% informó que tenían un suministro de menos de cinco días de protectores faciales.
La situación de escasez de PPE se empeoró en Toronto cuando la alcaldía descubrió el 7 de abril que una orden de mascarillas de uso médico con valor de 200 mil dólares no reunía las especificaciones de protección necesarias para frenar el contagio del coronavirus, por lo que las tuvo que recoger.
El trabajo voluntario de Cecilia Flores en este grupo canadiense de emergencia es un ejemplo de la presencia latina en los esfuerzos por frenar el contagio de coronavirus.
“Cuando llegué a Canadá nunca me imaginé que volvería a coser. Hace unos años compré mi máquina para hacer prendas personales y bolsas para vender, pero la situación de emergencia que vivimos me hizo aprovechar mis conocimientos de costura y regalar mis mascarillas, por lo que me siento muy satisfecha. Estoy poniendo mi granito de arena”.
Cecilia exhortó a las costureras latinas a unirse a esta gran labor y coser mascarillas, “pues se siguen necesitando”.
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Fotos cortesía de Cecilia Flores y Canada Sews








