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Salud: Migrañas, tratamiento preventivo

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Empleada habitualmente en la medicina estética, la toxina botulínica se emplea ahora de manera habitual y con eficacia probada como prevención contra la migraña crónica.

Por Purificación León.
EFE/REPORTAJES

Las cefaleas o dolores de cabeza son uno de los trastornos más comunes del sistema nervioso, según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta entidad estima que casi la mitad de los adultos ha sufrido por lo menos una cefalea en el último año.

La migraña es un tipo de cefalea. Suele aparecer en la pubertad y afecta principalmente a personas de entre 35 y 45 años, señala la OMS.

“Está causada por la activación de un mecanismo encefálico que conduce a la liberación de sustancias inflamatorias y causantes del dolor alrededor de los nervios y vasos sanguíneos de la cabeza”, detalla este organismo.

LA MIGRAÑA CRÓNICA.

Asimismo, la OMS precisa que la migraña es dos veces más frecuente entre las mujeres que entre los hombres debido a influencias hormonales.

La guía “Aprendiendo a conocer y manejar la migraña crónica”, editada por el Ministerio de Sanidad de España y el Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, expone que la migraña se presenta “como un dolor de cabeza de duración variable (desde pocas horas hasta dos o tres días) que puede acompañarse de otros síntomas. En la mayoría de los casos, el dolor afecta sólo a la mitad de la cabeza, aunque en ocasiones puede localizarse en la frente o por toda la cabeza. Es un dolor que aumenta en minutos u horas de manera gradual y que suele desaparecer también gradualmente”.

“Las personas que padecen migrañas describen el dolor como profundo y pulsátil (como
palpitaciones o latidos en la cabeza) y su intensidad es variable. En ocasiones puede llegar a ser muy intenso. Es una dolencia que empeora con los movimientos de cabeza o con la actividad física. A veces, además del dolor de cabeza, la persona puede presentar otras manifestaciones como náuseas, vómitos, intolerancia a la luz y al ruido”, recoge esta guía elaborada por médicos especialistas en neurología y en medicina de familia, además de otros profesionales de la salud.

Según la Clasificación Internacional de las Cefaleas (ICHD, por sus siglas en inglés), se considera que la migraña es crónica cuando aparece dolor de cabeza durante 15 días o más al mes por más de tres meses y, al menos durante ocho días al mes, presenta características de cefalea migrañosa.

“La aplicación de toxina botulínica se ha generalizado como uno de los tratamientos con mayor evidencia para la migraña crónica”, señala Patricia Pozo Rosich, coordinadora del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

Esta entidad ha presentado un estudio sobre la toxina botulínica como tratamiento preventivo para la migraña crónica, realizado en 13 centros españoles y en el que han participado casi un millar de pacientes. Este trabajo, coordinado por el doctor Rogelio Leira, ha sido publicado en el “European Journal of Neurology”.

Durante 12 meses se registraron los días de dolor de cabeza, la intensidad, la medicación administrada para paliar los síntomas, las visitas a urgencias y los días de discapacidad que experimentaron los pacientes que comenzaron el tratamiento con esta toxina.

Más del 66% de los pacientes respondieron positivamente en los primeros tres meses. Tras un año de tratamiento, casi el 80% de los pacientes con migraña crónica ha reducido más de la mitad el número de dolores de cabeza por mes.

GRAN RESPUESTA AL TRATAMIENTO.

La Sociedad Española de Neurología precisa que, en todos estos casos, se produjo una disminución de los dolores de cabeza por mes, de su intensidad y de la utilización de tratamientos y medicación complementaria.

“La administración de toxina botulínica para las cefaleas normalmente se realiza cada tres meses. En algunos pacientes puede llegar a utilizarse en monoterapia, es decir, como único tratamiento preventivo. No obstante, otros siguen necesitando asociarlo con otro tipo de tratamientos preventivos”, aclara la doctora Pozo Rosich.

“El estudio demuestra que ya se produce un cambio en la frecuencia y gravedad de los dolores de cabeza, justo después de la primera dosis de toxina botulínica, y que la mejoría continúa en las siguientes. Además, seguir con el tratamiento hace aumentar el porcentaje de pacientes que tienen una excelente respuesta al mismo: de casi un 20% en los primeros tres meses a casi el 30% al año. Estos resultados muestran la importancia de continuar el tratamiento con toxina botulínica más allá de la primera dosis, incluso cuando al principio no sea extraordinariamente efectiva”, añade la especialista.

Sin embargo, la Sociedad Española de Neurología subraya que el principal hallazgo de este estudio es que las posibilidades de que el tratamiento con toxina botulínica sea eficaz aumentan cuanto menos tiempo pasa entre el momento en que se cronifica la migraña y el inicio de dicho tratamiento.

El análisis de los datos obtenidos muestra que los pacientes que llevan menos tiempo sufriendo la enfermedad, los que manifiestan menos días de discapacidad por mes y un dolor de cabeza más leve, tienen más oportunidades de responder de forma positiva al tratamiento.

De hecho, “comenzar el tratamiento con toxina botulínica en el primer año después del diagnóstico de migraña crónica aumenta las posibilidades de que los pacientes tengan una respuesta óptima al mismo”, concluye la doctora Pozo Rosich.

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