ENCRUCIJADA - Elecciones provinciales: promesas por cumplir y experiencias ganadas por los hispanos

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El hecho de que Ford haya alcanzado la mayoría en el parlamento provincial no significa que su triunfo es el resultado de la popularidad entre los votantes. Se debe sencillamente a que la mayor parte de la población de Ontario se hartó de los liberales y aún no confía en el NDP.

Por Francisco Reyes

TORONTO. Un nuevo gobierno provincial surgió de las urnas la semana pasada. El Partido Conservador de Ontario recibió el cheque en blanco mucho antes de la campaña electoral, como resultado de los desaciertos de la administración liberal de Kathleen Wynne. La mayoría decidió.

Doug Ford ha sido proclamado Premier con una mayoría de diputados provinciales en la Legislatura de Ontario tras los esfuerzos titánicos del Nuevo Partido Demócrata (NDP) para cerrarle el paso.

El hecho de que Ford haya alcanzado la mayoría en el parlamento provincial no significa que su triunfo es el resultado de la popularidad entre los votantes. Se debe sencillamente a que la mayor parte de la población de Ontario se hartó de los liberales y aún no confía en el NDP.

Los votantes ya no cuentan y hay que esperar que el nuevo Premier empiece su programa de gobierno, no muy promisorio dada la tendencia de los conservadores a reducir programas esenciales para la mayoría necesitada.

Nada asegura que un gobierno de Ford sea diferente al que ejercieron los premieres conservadores Mike Harris y Ernie Eves, en la llamada “Revolución del Sentido Común”, verdadera camisa de fuerza entre 1995 y 2003, difícil de olvidar.

Los sectores populares no olvidan los despidos masivos de empleados públicos, el deterioro de los servicios de salud, la educación, los acueductos y las carreteras: significaba quitarles a los pobres para favorecer a los ricos.

Tampoco olvidan las exenciones de impuestos a las grandes corporaciones, la reducción de los beneficios del ‘Welfare’, la congelación del salario mínimo en $7.25 la hora, las constantes huelgas de servidores públicos exigiendo reivindicaciones en toda la provincia y el aumento de 40 a 44 horas para ganar el ‘overtime’, lo que redundó en deterioro de la calidad de vida de los trabajadores, aumentando la pobreza en Ontario.

Pero habrá que confiar en sus promesas de campaña, que empiezan favoreciendo a los empleados de mayores ingresos, con una reducción de 20% en el ‘income tax’ para los que ganan entre $43,000 y $86,000 dólares al año. ¿Qué trabajador pobre llega a esa suma?

A los pobres les ofrece congelar el salario mínimo en $14/hora y dar un crédito en el ‘income tax’ a los que ganan esa suma, más un 75% de reducción en la declaración de impuestos, por el costo del cuidado de niños.

Ha prometido también la reducción de $0.10¢ por litro en la gasolina y un plan dental gratuito para los ‘seniors’ de ingresos bajos.

Según sus promesas, se abrirán en los próximos cinco años 15,000 nuevas camas para cuidad a largo plazo y otras 15,000 en diez años para desahogar los hospitales que operan por encima de su capacidad.

El currículo escolar, sobrecargado con orientación sexual, será reemplazado con un nuevo plan de lecciones en esa materia tras consultar con los padres de familias.

A los empleados de la TTC les aguarda la apropiación del sistema de ‘subway’ de Toronto por parte del gobierno provincial. De seguro que el sindicato de esta corporación municipal se lanzará al paro, creando dificultades en las clases trabajadoras que dependen de ese medio de transporte para llegar a sus plazas de empleos.

En Hydro One el nuevo premier hará limpieza. Mayo Schmidt, presidente y CEO de la corporación provincial será despedido y los altos ejecutivos verán reducción en sus salarios. A la vez, ha prometido reducir un 12% a la tarifa eléctrica. Veremos. Ford cuenta con mayoría parlamentaria y puede hacer lo que se le antoje.

En otro orden de ideas, las pasadas elecciones provinciales marcaron un hito para las comunidades hispano-latinas de Ontario. Por primera vez seis candidatos de habla hispana lanzaron candidaturas a Miembros del Parlamento Provincial (MPPs). Se destaca el hecho de que cuatro fueron mujeres: Sandra Lozano, Andrea Vásquez Jiménez, Lucy Guerrero y Lucina Monroy.

Aunque los candidatos hispano-latinos no salieron triunfantes en sus respectivos distritos electorales, hicieron que la comunidad ganara un espacio político a ser tomado en cuenta en futuras elecciones.

Se destaca también la participación de hispano-latinos como voluntarios en la campaña electoral de varios candidatos a MPP. Un número significativo de ellos, así como dos candidatas, salieron del curso de formación política y participación ciudadana de School4Civic, una institución educativa no formal creada por el Consejo Canadiense de la Herencia Hispana HCHC (por sus siglas en inglés).

La continuidad de ese curso garantizará la concientización de los miembros de las comunidades hispano-latinas de Ontario con miras a una mayor participación en los certámenes electorales.

Las pasadas elecciones provinciales sirvieron de termómetro para evaluar el interés mostrado por los hispano-latinos en enrolarse en los procesos políticos de Canadá, sin importar el partido por el que hicieron voluntariado y/o votaron.

En conclusión, tenemos un nuevo gobierno provincial y cuatro años para la prueba de fuego que nos espera.

*Francisco Reyes puede ser contactado en Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Etiquetas: Ontario, Doug Ford, NDP, Partido Liberal