Kathleen Wynne, con el peso de seis años de gobierno.

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El llamado que hiciera la semana pasada a “votar por la mayor cantidad de delegados del Partido Liberal” marcaron un antes y un después en la vida de la primera mujer, y la primera persona abiertamente LGBT que gobierna la provincia.

Por Raúl A. Pinto

"Sabemos muy bien que no vamos a formar una coalición".

Estas fueron las firmes palabras de Kathleen Wynne, a los medios de prensa en el área de North York a inicios de semana.

Wynne ya había levantado un poco el oleaje en Toronto tras anunciar el sábado anterior que aceptaba que “no sería la próxima Premier de Ontario”.  Aún quedaba menos de una semana para confirmar estos dichos.

"Es necesario, sí, tener liberales en Queen's Park, que puedan ser esa voz que permita resolver problemas prácticos. No tener un gobierno mayoritario de Doug Ford o un gobierno mayoritario de Andrea Horwath. Creo que esto es muy, muy importante en este punto de nuestra historia" dijo,  añadiendo que "necesitamos seguir construyendo sobre lo que ya tenemos en esta provincia. Tenemos una economía fuerte, tenemos una sociedad tolerante y comprensiva, pero aún así tenemos que hacer más cosas ".

Wynne, Premier desde el 2013 y líder de un partido, el Liberal, en el poder durante casi 15 años, destacó que la mejor circunstancia para su partido llegaría si se mantenía el equilibrio de poder en la Legislatura de Ontario.

Uno de los miembros de la prensa le preguntó si consideraba al NDP como “el mal menor”. Al respecto comentó creer que los riesgos existían en “ambas partes”.

" También he dicho en el pasado que la plataforma, el programa, el plan que trae el NDP, se ve, superficialmente al menos, demasiado similar a lo que hemos presentado antes", dijo Wynne. Luego de pensaro un poco aclaró sus dichos.

"Tengo que decir que tampoco tengo afinidad con lo que Doug Ford ha propuesto, pero es el pueblo de esta provincia la que va a decidir. Están buscando un cambio y vamos a esperar hasta el jueves para tener la próxima conversación ", dijo.

Las expectativas de Wynne, quien arrastrara a sus rivales en la elección anterior por mayoría abismante, terminó cifrando sus esperanzas en los 46 liberales esperando la reelección como MPP’s, y la posibilidad que candidatos novatos pudiesen llegar al parlamento provincial. Teniendo menos de ocho diputados provinciales, el Partido Liberal no tendría derecho a voz en la legislatura, y los fondos para investigaciones se perderían.

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